Hada
Poeta fiel al portal
Ires
A veces el circo,
la conmoción del grito
acorralado entre los dientes,
la vida, siempre la vida,
a raudales, de cabeza,
desesperadamente tierna
cruzándote el cuerpo,
y te contorsionas, pequeña
bajo dos ojos que te increpan
y te encuentran difusa.
Creces, decreces, involuntaria.
No te distingues punto,
hormiga,
horda de leones
que se vienen acercando
con múltiples colmillos.
A veces tú, tú, tú.
Otras veces nosotros;
dos lápidas que miran al oeste
y lamentan el cautiverio absoluto
de un hombre en sus entrañas.
A veces el circo,
la conmoción del grito
acorralado entre los dientes,
la vida, siempre la vida,
a raudales, de cabeza,
desesperadamente tierna
cruzándote el cuerpo,
y te contorsionas, pequeña
bajo dos ojos que te increpan
y te encuentran difusa.
Creces, decreces, involuntaria.
No te distingues punto,
hormiga,
horda de leones
que se vienen acercando
con múltiples colmillos.
A veces tú, tú, tú.
Otras veces nosotros;
dos lápidas que miran al oeste
y lamentan el cautiverio absoluto
de un hombre en sus entrañas.
Última edición:
::