Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
CRISTALES DE OTOÑO
Despierta el día,
desafía lo desconocido
el negro de la noche.
Sombra de enamorados
que se lleva desgarradoramente
tu aliento
después de amarnos.
Materia encendida
que despierta la imágen de mujer
cada tarde.
Atraviesa crepúsculos
gritos, instinto
constelaciones de tinieblas.
Eros la desnuda
inevitablemente
en la hendidura del alma,
en los cristales de otoño.
Porque esta hecha de años
arrebatos,
fue volviéndose poesía...
una alondra tibia
le nace en cada sueño.
Y teme, sin embargo
acallar el paraíso,
condenar al amor
y presentar batalla
al gris del ocaso.
Héctor Alberto Villarruel
Despierta el día,
desafía lo desconocido
el negro de la noche.
Sombra de enamorados
que se lleva desgarradoramente
tu aliento
después de amarnos.
Materia encendida
que despierta la imágen de mujer
cada tarde.
Atraviesa crepúsculos
gritos, instinto
constelaciones de tinieblas.
Eros la desnuda
inevitablemente
en la hendidura del alma,
en los cristales de otoño.
Porque esta hecha de años
arrebatos,
fue volviéndose poesía...
una alondra tibia
le nace en cada sueño.
Y teme, sin embargo
acallar el paraíso,
condenar al amor
y presentar batalla
al gris del ocaso.
Héctor Alberto Villarruel