Roces...
Me pongo bonita,
de pronto te detecto ahí sentado
sin camisa, con tu pantalón
a medio abrochar...
Te miro, estás hecho
un cuero de hombre,
mis ojos te cautivan, atraen
tu mirada...
Empiezo un sutil coqueteo,
la lengua juguetona
va humedeciendo el borde
de mi boca,
muerdo mi labio con suavidad.
Con grácil movimiento, una
de mis piernas sonríe por la abertura
de la falda gris,
abro los dos primeros botones
de mi blusa negra,
el sostén de seda te guiñe
un ojo.
Con pasos insinuantes llego a ti,
me acomodo tras de tu silla,
revuelvo tu pelo con ambas manos
La punta de mi lengua
prueba el sabor de tu piel
en la parte posterior del cuello,
inclinas tu cabeza pidiendo más...
acaricio tu pecho, me encantas...
estoy en la antesala de tu
paraíso masculino...
El ruido del reloj, me advierte
que es hora de ir al trabajo,
¡oh, no!
no quiero dejarte...
Te planto un beso en la boca,
te doy la bendición y huyo
alocadamente, mientras
me observas en silencio...