Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Debería dejar de preocuparme
por las cosas importantes de los días
y ocuparme del barniz de la escalera,
regar los tiestos que le adornan con begonias,
y hacer, con las hojas del calendario
a las que aún les queda vida, aviones
de papel para los tiempos de sequía,
atrapar las migajas rastros del reloj
en un frasco que se coma la alacena,
de la luna la miel de tus caderas
y del amanecer la letra que le debo tus labios,
y tatuarle, por la tarde, nuevamente al árbol
un tú para que no se te olvide
y a un lado un yo para dormir tranquilo,
encender después, la lumbre del café con tu mirada,
despertar del sueño a la verdad si es qué se puede,
y entonces sí, seguir pensado en ti.
29.19.11 en una tarde con los párpados pesados como juicio, como telón de escenario sin públicos, sin aplausos, ni taquilla, ni tus labios.
Nota 1. ¿Cuántas personas caben en una manguera?.... un chorro
Nota 2. ¿Cuántos ayeres habrán muerto sin volver a ver la luz de neón del hotel de paso?
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