Manuela
Poeta adicto al portal
Me condeno
Me condeno a quererte
con pasión y con locura,
a mimarte y no dejarte
a seguirte por la luna
y regalarte mi ternura.
Me condeno a tus besos
a tus manos y deseos,
continuarme en tu piel;
dormir sobre tus sueños
a extasiarme en tus antojos,
entregarme a tus ojos
a tus dientes y a tus labios,
a perderme en tus caricias
un minuto antes y después.
A tus locas travesías
me condeno con dulzura,
a tus volátiles días,
viajar entre laureles
a soñar con melodías
y sentir tus fantasías.
Me condeno a susurrarte
pensarte y desearte
a suspirar por verte,
sentirte para amarte
a contemplarte y añorarte,
a tus días y a tus noches
a bailar en tus jardines
¡a extasiarme en ti!.
Me condeno a tus locuras
cada hora de mi tiempo,
a nadar entre tus versos
volar en tus anhelos,
contenerte en mi cuerpo,
estar entre tus brazos
seguir todos tus trazos,
caminar a tu lado
mirando las estrellas
repisando con cuidado
cada huella que me dejas.
Condeno a ti mi vida
a contarte mi agonía.
¡me condeno de por vida!
¡me condeno cada día!
sin saberte, ni tenerte
pero vuelvo y me condeno
porque ésta es mi suerte.
Aunque me llegue la muerte
quiero vivir mi condena,
la de amarte eternamente.
____________________________
Escrito el 11 de noviembre en un atardecer
Me condeno a quererte
con pasión y con locura,
a mimarte y no dejarte
a seguirte por la luna
y regalarte mi ternura.
Me condeno a tus besos
a tus manos y deseos,
continuarme en tu piel;
dormir sobre tus sueños
a extasiarme en tus antojos,
entregarme a tus ojos
a tus dientes y a tus labios,
a perderme en tus caricias
un minuto antes y después.
A tus locas travesías
me condeno con dulzura,
a tus volátiles días,
viajar entre laureles
a soñar con melodías
y sentir tus fantasías.
Me condeno a susurrarte
pensarte y desearte
a suspirar por verte,
sentirte para amarte
a contemplarte y añorarte,
a tus días y a tus noches
a bailar en tus jardines
¡a extasiarme en ti!.
Me condeno a tus locuras
cada hora de mi tiempo,
a nadar entre tus versos
volar en tus anhelos,
contenerte en mi cuerpo,
estar entre tus brazos
seguir todos tus trazos,
caminar a tu lado
mirando las estrellas
repisando con cuidado
cada huella que me dejas.
Condeno a ti mi vida
a contarte mi agonía.
¡me condeno de por vida!
¡me condeno cada día!
sin saberte, ni tenerte
pero vuelvo y me condeno
porque ésta es mi suerte.
Aunque me llegue la muerte
quiero vivir mi condena,
la de amarte eternamente.
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Escrito el 11 de noviembre en un atardecer
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