Solaribus
Poeta veterano en el portal
Desplegaré mis alas[MUSICA]http://galeon.com/solaribus/hogar.wma[/MUSICA]
de mañana,
con la canción fresca
e imperceptible del rocío.
Para llevar enamorado
a tu ventana helada
este batir de nubes
y este rumor de aurora
descendido.
Y con el mar en mis manos
poder al fin acariciarte
como acaricia el océano las rocas
con su espuma
y sus perfectos suspiros
de suaves algas,
con su beso ligero de líquenes
y caracolas de sueños apretados
en racimo.
Con ése tenue aliento mineral
de arena
adormecido.
Con sus aguas saladas
limpiaré las heridas
y con sándalo y mirra
impediré de aquí en más
los suicidios.
La luz del corazón
será ya para siempre
como un espejo de finísima plata
resplandeciente y pura
reflejando el Amor
sobre todo el Destino.
La razón de existir:
transversal,
meridiana,
ondeando al viento
bajo un cielo de azul definitivo.
Y como si fueran una extensión del alma,
tendrás los ojos claros y libres,
con un mirar nuevo y diferente,
en todas direcciones expandido.
Y todas las tormentas en mitad del pecho
abarcando de nadir a cenit
el respirar de tu espíritu.
Y el secreto
por siempre oculto
de mi esencia
al alcance de tus manos
de jade y de granito.
La soledad etérea
de mi volar transparente
será como un himno
libertario
de tu antiguo existir
encarcelado,
dolido.
Se cerrarán para siempre
ya todos los abismos
con todas sus jaurías de temor
enceguecido.
La luz de mis manos
desintegrará las sombras
de mis hermanos caídos
para matar sus muertes
de tósigo maldito.
Rasgaré todo mi ser
de acantilado blanco
para que puedas coronarte
con jazmines,
con azucenas
y con lirios.
Y un vuelo de miles de aves níveas,
cientos de miles de cisnes,
hermanos de luz míos,
te darán la bienvenida
en medio de las luces sempiternas
de un atardecer tibio.
Y un resplandor inmanente
te habitará desde dentro
con un susurro de cielo
y un color desconocido.
De las luces del poniente
elegiré las de cobalto
más intenso
por recordar el color amado
de tu sangre,
reemplazada por mi aliento,
la misma que te nutrió
los tejidos.
Y sobre un vértice de luna
colocaré tu sonrisa
para guiar los viajeros
como una estrella fiel
de metales preciosos,
ígneos,
derretidos.
La seguirán quienes alguna vez
hayan amado
y se encuentren perdidos
deseando regresar
nuevamente hasta su nido.
Y alzaré con la fuerza
de mi ser inacabable de niño
tu cuerpo inmáculo
y el calor de tus latidos
hasta los brazos de Dios
que nos sueña sin descanso,
conmovido.
Tus pies descalzos,
hasta sus besos,
ascenderán inflamados
como iridio.
Comprenderás el Amor desde el origen:
El eje pulmonar
que da sentido
a todo lo que salta al existir
desde el vacío.
Y en un coro de perfectas alabanzas
anunciarán Mis Mayores
que ya eres eterna
y desde el día que naciste
rescatada.
Que se ha borrado
desde siempre
toda mancha.
Que nunca en ti la culpa
había existido
porque siempre acunaste
en tu ser dulce de niña
el Amor y la Ternura
que finalmente habrán vencido.
Y yo seré para siempre,
el que te ha amado
desde antes que tú fueras
lo que has sido.
Porque mi Cielo
no es el Cielo
sin tus ojos
y todo el universo sin tu voz
es un exilio.
Si el horizonte no bendices
con tus lágrimas
y con tu amor de caricia
inefable de solsticio.
Y he preferido que corra el riesgo
mi eternidad perenne
y he salido a buscarte
a los pasillos de los siglos
para llevarte de nuevo
hasta los brazos
del Amor Recomprendido,
ya que no hay Juicio
que no sea un alivio
si tu voz no escuchan
mis infinitos oídos.
Y por eso…
Porque te amo
en un misterio de pretérito designio,
y en ejercicio pleno
de mi Libre Albedrío,
he preferido aventurar mi Luz
de Ser que sólo ama,
que el haberte perdido…
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