Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Tu cuerpo se repite en el silencio de mis rezos,
en el hueco de mis brazos, a lo largo de un suspiro,
dulce en la oscura noche de cada parpadeo,
húmedo como el afán del primer beso.
Cae lento a una cuarta de mi pecho
como cuando tu mejilla se rendía
sobre mi piel a reposar del sexo.
Tu cuerpo se repite en los ecos de mis ruidos
como si cantaras y no te hubieras convertido
en silencio, en arena debajo de la ducha,
ni en el vapor de las tazas del café sin prisa.
Se repite terco como si tu necedad de mariposa
no te hubiera regresado a vivir de nuevo
en las ciénagas absurdas de las moralinas.
Tu cuerpo realmente no fue bueno en mi cuerpo,
si lo hubiera sido te recordaría con pereza,
sin embargo, desde ese día tu mirada de obsidiana
habita en las conchas de los caracoles de mis ojos
y en el hueco de mi pecho que se me repite en cada pálpito
en cada sueño, en la oscuridad y de inmediato
en la luz de cada pestañeo.
6.7.11 en una tarde en donde la lluvia se siente anticipada en cada coyuntura, en los huesos, en los lagrimales, en el alma.
Nota 1. ¿Qué pasaría si rompiéramos la capa de Ozono?, Ozono se pondría triste y no podría volar.
Nota 2. Las campañas electorales son el anestésico que los partidos nos recetan para que nos duelan menos los absurdos resultados.
Nota 3. ¿Y si votáramos en blanco el blanco se volvería subversivo?
en el hueco de mis brazos, a lo largo de un suspiro,
dulce en la oscura noche de cada parpadeo,
húmedo como el afán del primer beso.
Cae lento a una cuarta de mi pecho
como cuando tu mejilla se rendía
sobre mi piel a reposar del sexo.
Tu cuerpo se repite en los ecos de mis ruidos
como si cantaras y no te hubieras convertido
en silencio, en arena debajo de la ducha,
ni en el vapor de las tazas del café sin prisa.
Se repite terco como si tu necedad de mariposa
no te hubiera regresado a vivir de nuevo
en las ciénagas absurdas de las moralinas.
Tu cuerpo realmente no fue bueno en mi cuerpo,
si lo hubiera sido te recordaría con pereza,
sin embargo, desde ese día tu mirada de obsidiana
habita en las conchas de los caracoles de mis ojos
y en el hueco de mi pecho que se me repite en cada pálpito
en cada sueño, en la oscuridad y de inmediato
en la luz de cada pestañeo.
6.7.11 en una tarde en donde la lluvia se siente anticipada en cada coyuntura, en los huesos, en los lagrimales, en el alma.
Nota 1. ¿Qué pasaría si rompiéramos la capa de Ozono?, Ozono se pondría triste y no podría volar.
Nota 2. Las campañas electorales son el anestésico que los partidos nos recetan para que nos duelan menos los absurdos resultados.
Nota 3. ¿Y si votáramos en blanco el blanco se volvería subversivo?
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