Esa maraña de oro de finísimos hilillos.
Esa cascada que se entrega caprichosa
a las caricias del aire.
Esos entrometidos rizos que despiertan
miradas adormecidas.
Esos bosques de tus cabellos seda al natural,
aviva en mi la ilusión de encontrarme en otra
vida más perfecta, más sosegada y en calma
Tu rostro, prisionero de lujo de esas ensortijadas
mechas, me recuerdan la belleza de un poema hecho mujer.
Antonio Quijano
Esa cascada que se entrega caprichosa
a las caricias del aire.
Esos entrometidos rizos que despiertan
miradas adormecidas.
Esos bosques de tus cabellos seda al natural,
aviva en mi la ilusión de encontrarme en otra
vida más perfecta, más sosegada y en calma
Tu rostro, prisionero de lujo de esas ensortijadas
mechas, me recuerdan la belleza de un poema hecho mujer.
Antonio Quijano