ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ha llegado la muerte:
mis dedos de mis manos
se restan
con mis dedos de mis pies;
todo queda en cero.
¿A que números apostar?
Me giro en mi propio eje,
enclavado,
al centro de un punto en el suelo,
girando,
desenredándo mi espalda girada;
¿Retroceder menos, avanzar más?
Ha llegado la muerte:
anunciándose con tambores de lata.
Portadora de verdad,
la única verdad.
Murga de demonios vestidos de ojos,
axiomas de fuego en sus lenguas,
sátiros locos arriba de los techos
saben de los secretos de una guitarra de madera:
Cantan a cuello encendido
arriba del techo;
zarandeando las cuerdas,
la muerte abre la puerta mi hogar:
He amado con pasión:
Solo puedo decir ese nombre
que llevo prendido al cuello
a los esqueletos,
que aburridos están de la descomposición,
extasiados sonreirán con la descripción de su belleza;
me ungirán en cenizas de cuerpos industriales,
cenare entre gusanos mecánicos;
Los residuos líquidos de las almas
escurren hacia los pozos subterráneos;
ahí gritare el nombre de quien ame,
nadando en esos líquidos,
entre ballenas de lava,
junto a diablos y huevos de dioses:
"Solo ahí diré su nombre"
He amado con dulzura:
A mi madre la dejo
junto a un vaso de leche;
A mi padre lo dejo
junto a una roca.
Herman@s y amig@s;
olviden que existí
nunca fui
nunca estuve.
Ya nada se une ni se podrá alcanzar:
Como esos bailarines de plástico,
que giran en un baile engranado,
solo ellos dos y un espejo
dentro de la cajita musical,
sin posibilidad de cantar otra canción
ni danzar con otro ritmo.
Ha llegado mi muerte:
Las lagrimas son llaves que abren mis ojos,
entendí;
"No hay respuestas"
Los ángeles no tienen alas.
...
mis dedos de mis manos
se restan
con mis dedos de mis pies;
todo queda en cero.
¿A que números apostar?
Me giro en mi propio eje,
enclavado,
al centro de un punto en el suelo,
girando,
desenredándo mi espalda girada;
¿Retroceder menos, avanzar más?
Ha llegado la muerte:
anunciándose con tambores de lata.
Portadora de verdad,
la única verdad.
Murga de demonios vestidos de ojos,
axiomas de fuego en sus lenguas,
sátiros locos arriba de los techos
saben de los secretos de una guitarra de madera:
Ha llegado la muerte con la verdad,
los desiertos florecen,
no nace la primavera nunca más..."
los desiertos florecen,
no nace la primavera nunca más..."
Cantan a cuello encendido
arriba del techo;
zarandeando las cuerdas,
la muerte abre la puerta mi hogar:
-Dime si haz amado-
He amado con pasión:
Solo puedo decir ese nombre
que llevo prendido al cuello
a los esqueletos,
que aburridos están de la descomposición,
extasiados sonreirán con la descripción de su belleza;
me ungirán en cenizas de cuerpos industriales,
cenare entre gusanos mecánicos;
Los residuos líquidos de las almas
escurren hacia los pozos subterráneos;
ahí gritare el nombre de quien ame,
nadando en esos líquidos,
entre ballenas de lava,
junto a diablos y huevos de dioses:
"Solo ahí diré su nombre"
He amado con dulzura:
A mi madre la dejo
junto a un vaso de leche;
A mi padre lo dejo
junto a una roca.
Herman@s y amig@s;
olviden que existí
nunca fui
nunca estuve.
-Nos vamos-
Ya nada se une ni se podrá alcanzar:
Como esos bailarines de plástico,
que giran en un baile engranado,
solo ellos dos y un espejo
dentro de la cajita musical,
sin posibilidad de cantar otra canción
ni danzar con otro ritmo.
Ha llegado mi muerte:
Las lagrimas son llaves que abren mis ojos,
entendí;
"No hay respuestas"
Los ángeles no tienen alas.
...