La Corporación
Poeta veterano
desde el evaristo corumelo
susurraban las algas
una espuma de brea
madura
eran las siete de la tarde
el papagrillo revoloteaba
sobre alguna zarzamora que alguien
olvidó entre pestañas
de lo que pudo ser
la flor del bacalao
azul tenebroso
como una alfombra de salitre
algo presagiaba
en su mar desesperada
las campanas sonaban al revés
un quejido obsceno
en aquel pueblo sumergido
era un sonido hueco
que dolía en los tímpanos
se incendió el corazón de la esperanza
las manos de alicia
la vagina de lourdes
los labios de maría
que intentaban anunciar algo
dicen que nació perplejo
era un hombre
pidió pan y vino
ascensión y misericordia
cuando salió de aquel hueco
que hace la piel
cuando no tiene otro remedio
los miró con ojos tristes
y los amó
creo que eran las siete de la tarde
san armilo b.
susurraban las algas
una espuma de brea
madura
eran las siete de la tarde
el papagrillo revoloteaba
sobre alguna zarzamora que alguien
olvidó entre pestañas
de lo que pudo ser
la flor del bacalao
azul tenebroso
como una alfombra de salitre
algo presagiaba
en su mar desesperada
las campanas sonaban al revés
un quejido obsceno
en aquel pueblo sumergido
era un sonido hueco
que dolía en los tímpanos
se incendió el corazón de la esperanza
las manos de alicia
la vagina de lourdes
los labios de maría
que intentaban anunciar algo
dicen que nació perplejo
era un hombre
pidió pan y vino
ascensión y misericordia
cuando salió de aquel hueco
que hace la piel
cuando no tiene otro remedio
los miró con ojos tristes
y los amó
creo que eran las siete de la tarde
san armilo b.
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