Monje Mont
Poeta reconocido en el portal
Sus ojos omniscientes
inmensos como el blanco entre los márgenes
cuando las musas declinan el sol en el paisaje
circunscribían mi cordura a sus afectos
y ellos disponían las estaciones
del solaz de una tarde veraniega
a la tormenta que arreciaba en nuestras costas
de la risa ingenua y amplia en los jardines del ensueño
a la helada que quemaba las cosechas
ellos eran invierno y también eran verano
me fascinaba su erudición en los detalles
del pétalo y la forma
del color y la intención que lo distingue
de los grises de la lluvia
y las notas melancólicas del canto
de las hojas verdes y las secas que caen
de aquellas que se pierden en los ruedos del asfalto
soñando con los largos rizos de los vientos
colgados del trigal de la mañana
y con el lizo negro de la noche
cayendo sobre el pecho de esta tierra
ellos eran otoño y primavera
pero también supo contarme con sus ojos de la nada
eso que entre estaciones no es y nadie entiende
y a veces nos encuaderna en páginas vacías
inmensos como el blanco entre los márgenes
cuando las musas declinan el sol en el paisaje
circunscribían mi cordura a sus afectos
y ellos disponían las estaciones
del solaz de una tarde veraniega
a la tormenta que arreciaba en nuestras costas
de la risa ingenua y amplia en los jardines del ensueño
a la helada que quemaba las cosechas
ellos eran invierno y también eran verano
me fascinaba su erudición en los detalles
del pétalo y la forma
del color y la intención que lo distingue
de los grises de la lluvia
y las notas melancólicas del canto
de las hojas verdes y las secas que caen
de aquellas que se pierden en los ruedos del asfalto
soñando con los largos rizos de los vientos
colgados del trigal de la mañana
y con el lizo negro de la noche
cayendo sobre el pecho de esta tierra
ellos eran otoño y primavera
pero también supo contarme con sus ojos de la nada
eso que entre estaciones no es y nadie entiende
y a veces nos encuaderna en páginas vacías