Alkondorado
Poeta asiduo al portal
¿Qué pasa poeta, por qué ya no quieres
tus hermosos versos volver a cantar?
sabed que mi alma de pena se muere,
sabed que me agobia un hondo pesar.
Te ruego poeta que temples la lira
yo quiero tus versos volver a escuchar.
Yo sé que muy sola me quedo en la vida,
yo sé que la gloria ya es mi rival.
Cantadme poeta que estoy aburrida,
comprendo que pronto me vais a olvidar;
yo sé que la gloria feliz te convida,
con ella a la cumbre te irás a llegar.
Me quedo muy triste por tu despedida,
tus bellos poemas no podré olvidar;
ayer me soñaba ser tu consentida
y hoy ese sueño tengo que llorar.
Yo guardo, poeta, de ti un recuerdo
que nunca la pena lo podrá borrar
y dentro del alma un dolor muy negro
al ver que a lo lejos te vas a marchar.
Y quiero poeta llorar tu partida,
tu mano en mi mano volver a estrechar
y luego quedarme de dolor rendida
con la sola esperanza de poder llorar.
No olvido poeta tus dulces cantares
con que arrullaste mis mejores días
y hoy en las selvas de negros pesares
mi alma se muere de melancolía.
Adiós mi poeta, mi bardo soñado,
la gloria te llama a hacerte inmortal,
y yo ante la imagen del crucificado
postrada de hinojos me pongo a llorar.
"Jean"
tus hermosos versos volver a cantar?
sabed que mi alma de pena se muere,
sabed que me agobia un hondo pesar.
Te ruego poeta que temples la lira
yo quiero tus versos volver a escuchar.
Yo sé que muy sola me quedo en la vida,
yo sé que la gloria ya es mi rival.
Cantadme poeta que estoy aburrida,
comprendo que pronto me vais a olvidar;
yo sé que la gloria feliz te convida,
con ella a la cumbre te irás a llegar.
Me quedo muy triste por tu despedida,
tus bellos poemas no podré olvidar;
ayer me soñaba ser tu consentida
y hoy ese sueño tengo que llorar.
Yo guardo, poeta, de ti un recuerdo
que nunca la pena lo podrá borrar
y dentro del alma un dolor muy negro
al ver que a lo lejos te vas a marchar.
Y quiero poeta llorar tu partida,
tu mano en mi mano volver a estrechar
y luego quedarme de dolor rendida
con la sola esperanza de poder llorar.
No olvido poeta tus dulces cantares
con que arrullaste mis mejores días
y hoy en las selvas de negros pesares
mi alma se muere de melancolía.
Adiós mi poeta, mi bardo soñado,
la gloria te llama a hacerte inmortal,
y yo ante la imagen del crucificado
postrada de hinojos me pongo a llorar.
"Jean"