ludmila
Poeta veterano en el portal
En el ático de mis memorias
una pluma rasura el continente de mi sangre
allí donde se asegura
que tu beso dará tregua a mis heridas
contagiéndome...
con ojos apuñalados
...de angustia madura.
De madera masculina redescubierta
de oprobios azafrán, como el xilófono de cuerdas
que intentó imitar tu sonrisa
...huellas de cohetes de relojería
aroma de leños en el nido que has improvisado en mis señuelos
de pañuelos aterciopelados con lágrimas de ceniza
y una prenda íntima en mis rastrojos capuchinos...
juventud de musgo en tus caricias
infantil la caballería del deseo.
Curva, siempre curva mi llave
que deja su simiente en la aldaba de mis noches
premisa urgente de carácter indulgente
desembarcadero para tus rodillas
virgen de jacintos
cuando cabalgas los insomnios
amorosamente en las almohadas.
Todo sorprende a la carretilla repleta de humos
experiencia de heno en las miles de modistas
que alisan tus plumas
ahora sabemos que no respira sangre continental
ni beso lúdico.
solo sobrevive la lectura de nuestras penas y...amor
una pluma rasura el continente de mi sangre
allí donde se asegura
que tu beso dará tregua a mis heridas
contagiéndome...
con ojos apuñalados
...de angustia madura.
De madera masculina redescubierta
de oprobios azafrán, como el xilófono de cuerdas
que intentó imitar tu sonrisa
...huellas de cohetes de relojería
aroma de leños en el nido que has improvisado en mis señuelos
de pañuelos aterciopelados con lágrimas de ceniza
y una prenda íntima en mis rastrojos capuchinos...
juventud de musgo en tus caricias
infantil la caballería del deseo.
Curva, siempre curva mi llave
que deja su simiente en la aldaba de mis noches
premisa urgente de carácter indulgente
desembarcadero para tus rodillas
virgen de jacintos
cuando cabalgas los insomnios
amorosamente en las almohadas.
Todo sorprende a la carretilla repleta de humos
experiencia de heno en las miles de modistas
que alisan tus plumas
ahora sabemos que no respira sangre continental
ni beso lúdico.
solo sobrevive la lectura de nuestras penas y...amor