darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se transfiguran en brasas infernales
tus palabras,
se hace fuego azul el abuso
de tus intenciones.
Hiperbolizas tu comportamiento,
los besos crepitan
en mi alma sustancial.
En tu hoguera se consume la manipulación,
dilatas mis sentimientos hacia lo obtuso,
para ti tan solo soy un parásito intruso.
El encono me hace presa
en tu báratro rosa,
se deflagran tus actos funestos
y es tu chantaje el que mis ánimos destroza.
Arde en nuestro interior
las ansias por triturar
lo insignificante,
lo nimio,
lo banal.
Se independizan los colores
del gas inasible
de tus suspiros,
hoy el embuste taladra
los saltos improvisados del fuego
que incinera la tira que cubre mis ojos.
Ahora soy tu víctima en la Santa Inquisición,
tus falacias han jugado
con la última neurona sangrante
de mi razón.