Alma Velazquez de la Mora
Poeta recién llegado
FABULA de las poesías Líricas de Alma Velázquez
En la fabula a seguir,
era un perro pekinés
y una perra gran danés
de brillante porvenir.
Pedigree de lo mejor,
una medalla ganó
en el concurso del can
Pero el perro pekinés
creyó que era Doña Inés
y se convirtió en Don Juan.
Movió la cola y pasó
por debajo de sus pies,
pero aquella Doña Inés
ni siquiera lo miró
Pero el perro pekinés
terco como japonés
por vencido no se dió
Hasta que al fin una vez
la perrita gran danés,
del Don Juan se enamoró.
Y cuando el perro pidió
de la gran danés la mano
muy alegre y muy ufano
el Don Juan se nos casó.
Imposible como fué
que creciera el pekinés
la perrita, se humilló,
Pero al ver ante sus pies
a la perra gran danés
¡el pekinés la mordió!
Esta es pues la moraleja:
Cada oveja a su pareja
como lo manda el Señor
Que quien esto no obedece,
se humilla, sufre, padece
¡y lo muerde un inferior!
En la fabula a seguir,
era un perro pekinés
y una perra gran danés
de brillante porvenir.
Pedigree de lo mejor,
una medalla ganó
en el concurso del can
Pero el perro pekinés
creyó que era Doña Inés
y se convirtió en Don Juan.
Movió la cola y pasó
por debajo de sus pies,
pero aquella Doña Inés
ni siquiera lo miró
Pero el perro pekinés
terco como japonés
por vencido no se dió
Hasta que al fin una vez
la perrita gran danés,
del Don Juan se enamoró.
Y cuando el perro pidió
de la gran danés la mano
muy alegre y muy ufano
el Don Juan se nos casó.
Imposible como fué
que creciera el pekinés
la perrita, se humilló,
Pero al ver ante sus pies
a la perra gran danés
¡el pekinés la mordió!
Esta es pues la moraleja:
Cada oveja a su pareja
como lo manda el Señor
Que quien esto no obedece,
se humilla, sufre, padece
¡y lo muerde un inferior!