En un remanso de acritud mundana
se siente el despecho y la dura afrenta.
La temperatura... el dolor aumenta
cruzando y sangrando mi propia diana.
Nuestro cauto, llano y fugaz oprobio
hilado por las caras incongruencias
tras las vanas sonrisas y sentencias
de gran austero, cansado de lo obvio.
Nuestra banca de agridulce alameda,
abandonada por insanos meses,
hoy te pago con torda vida y creces
con la sonrisa que solo remeda.
Solo somos pasajeros del mundo:
Un ente inanimado y vacilante.
Que en su afán de ser amigo y amante
perdió el piso, al caer en lo profundo.
Nada esta escrito... aún.
se siente el despecho y la dura afrenta.
La temperatura... el dolor aumenta
cruzando y sangrando mi propia diana.
Nuestro cauto, llano y fugaz oprobio
hilado por las caras incongruencias
tras las vanas sonrisas y sentencias
de gran austero, cansado de lo obvio.
Nuestra banca de agridulce alameda,
abandonada por insanos meses,
hoy te pago con torda vida y creces
con la sonrisa que solo remeda.
Solo somos pasajeros del mundo:
Un ente inanimado y vacilante.
Que en su afán de ser amigo y amante
perdió el piso, al caer en lo profundo.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
Nada esta escrito... aún.
Escucha Radio Mundo Poesía
para relajarte en el relajo.
1 Corintios 13:1,2[FONT="]
1 Si hablo en las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor,
he venido a ser un [pedazo de] bronce sonante o un címbalo estruendoso.
2 Y si tengo el don de profetizar y estoy enterado de todos los secretos sagrados
y de todo el conocimiento, y si tengo toda la fe como para trasladar montañas,
pero no tengo amor, nada soy.