Docwolf
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Extraño la sonrisa que dibujabas en mis mejillas,
el susurro anhelante que dejabas cerca mío,
las noches que solo nos divertíamos, hablábamos,
nuestros besos provocados en la inocencia
como ensueño que rasgaba el desvarió,
yo te esperé y me esperabas, y así me sentía vivo,
suspiraba sonrojado en tu mirada, y jugaba
a amarte cada día, porque mi alma por ti
enamorada; no sabia otro ser, excepto tú.
Yo te quise simplemente y te ame poquito a poco,
era infante en las artes del amor y aprendí contigo,
me perdía a ratos en tus miradas y soñaba,
con un algún día gritarle al mundo que te amo,
que te amaría locamente, pero más pudo el destino
al enseñarme que la realidad es triste por supuesto,
que debía recordar mi posición, por que amarte
ha sido y será por siempre mi tesoro y mi pasión,
! te maldigo ! te maldigo destino; grite desesperado
cuando en mis brazos vi que lo amado; se había -lágrimas-
se había ido, y lloré y grité como un loco:
..... porque te fuiste si yo te amo, alma mía.
Y corrieron los días tan lentos, y un segundo
se volvía eternidad, y mi refugio fue una copa
del más amargo de los venenos, me embriagué,
y aun así volví a tomar, y mis lágrimas corrieron,
aun mas mortífero el dolor, que atravesaba mi pecho,
y de rodillas caí sobre al suelo, mi corazón
sangraba por tu amor, tú mi amor, que estarías en el cielo;
y le reclamé a Dios su decisión, por qué?
porque te la llevaste? grite en mi desesperación.
Muriendo lentamente con los días próximos,
retorciéndome en el mi triste humanidad,
me queje contra el mundo, por mi amor arrebatado,
y ansié la muerte como única opción, la vida
se me había llevado el único ser que me enseño el amor,
el tiempo corría tan lento, como si disfrutara mi aflicción,
esta era mi más duro tormento, y me preguntaba
que hice para merecerlo, y sin hallar ninguna solución...
Hallábase mi cuerpo harapiento, sobre la piedra fría
donde estaba su inscripción, y roce aquellas letras
y sus recuerdos, cada momento entre imágenes
hacían días, horas, minutos, segundos o quien sabe
lo olvidaba todo sin remedio, y abrazé la fría piedra
y sin moverme siguió el tiempo, inmóvil y sin fuerza.
el susurro anhelante que dejabas cerca mío,
las noches que solo nos divertíamos, hablábamos,
nuestros besos provocados en la inocencia
como ensueño que rasgaba el desvarió,
yo te esperé y me esperabas, y así me sentía vivo,
suspiraba sonrojado en tu mirada, y jugaba
a amarte cada día, porque mi alma por ti
enamorada; no sabia otro ser, excepto tú.
Yo te quise simplemente y te ame poquito a poco,
era infante en las artes del amor y aprendí contigo,
me perdía a ratos en tus miradas y soñaba,
con un algún día gritarle al mundo que te amo,
que te amaría locamente, pero más pudo el destino
al enseñarme que la realidad es triste por supuesto,
que debía recordar mi posición, por que amarte
ha sido y será por siempre mi tesoro y mi pasión,
! te maldigo ! te maldigo destino; grite desesperado
cuando en mis brazos vi que lo amado; se había -lágrimas-
se había ido, y lloré y grité como un loco:
..... porque te fuiste si yo te amo, alma mía.
Y corrieron los días tan lentos, y un segundo
se volvía eternidad, y mi refugio fue una copa
del más amargo de los venenos, me embriagué,
y aun así volví a tomar, y mis lágrimas corrieron,
aun mas mortífero el dolor, que atravesaba mi pecho,
y de rodillas caí sobre al suelo, mi corazón
sangraba por tu amor, tú mi amor, que estarías en el cielo;
y le reclamé a Dios su decisión, por qué?
porque te la llevaste? grite en mi desesperación.
Muriendo lentamente con los días próximos,
retorciéndome en el mi triste humanidad,
me queje contra el mundo, por mi amor arrebatado,
y ansié la muerte como única opción, la vida
se me había llevado el único ser que me enseño el amor,
el tiempo corría tan lento, como si disfrutara mi aflicción,
esta era mi más duro tormento, y me preguntaba
que hice para merecerlo, y sin hallar ninguna solución...
Hallábase mi cuerpo harapiento, sobre la piedra fría
donde estaba su inscripción, y roce aquellas letras
y sus recuerdos, cada momento entre imágenes
hacían días, horas, minutos, segundos o quien sabe
lo olvidaba todo sin remedio, y abrazé la fría piedra
y sin moverme siguió el tiempo, inmóvil y sin fuerza.
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