Yak Mercado
Poeta recién llegado
El sabor de la indiferencia,
añejado en notas de pino, ceniza
y soledad vuelve amargo
al mejor de los vinos.
El relato de sus cuerdas al
resbalar pausadamente, cual
lagrimas en una mejilla, vuelven
su amargo dulzor en ponzoña.
Convierten todo recuerdo, lo
retuercen, envenenan; tintas
sombras cubren la rabia creciente.
Forman un vino triste, sin cuerpo.
La musicalidad de los sabores se
esfuma sin llegar a cruzar el paladar,
evapora cada onza de olvidada fantasía;
solo da limosnas de su pasado.
Vive de efímeras glorias alcanzadas
en la oscuridad de fríos cuartos,
en la mirada de confundidos amantes.
Vive indiferente a sus recuerdos.
añejado en notas de pino, ceniza
y soledad vuelve amargo
al mejor de los vinos.
El relato de sus cuerdas al
resbalar pausadamente, cual
lagrimas en una mejilla, vuelven
su amargo dulzor en ponzoña.
Convierten todo recuerdo, lo
retuercen, envenenan; tintas
sombras cubren la rabia creciente.
Forman un vino triste, sin cuerpo.
La musicalidad de los sabores se
esfuma sin llegar a cruzar el paladar,
evapora cada onza de olvidada fantasía;
solo da limosnas de su pasado.
Vive de efímeras glorias alcanzadas
en la oscuridad de fríos cuartos,
en la mirada de confundidos amantes.
Vive indiferente a sus recuerdos.
Última edición:
::