David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Te quiero porque sé que no te quiero,
que es un capricho, anhelo de repente,
una taimada voz, pero inocente,
que te ha avisado mientras yo te espero.
Me muero porque sé que no me muero,
porque es pasión enérgica y silente,
porque a la vez se siente y no se siente
como si fuera nada siendo acero.
Si te debo la vida y me la guardo,
si tengo yo que arder, pero no ardo,
si en el alma mi fuego es solo llama;
¿cómo dirá mi imagen que te adora,
cómo dirá que en tu hermosura mora,
cómo dirá, de veras, que te ama?
que es un capricho, anhelo de repente,
una taimada voz, pero inocente,
que te ha avisado mientras yo te espero.
Me muero porque sé que no me muero,
porque es pasión enérgica y silente,
porque a la vez se siente y no se siente
como si fuera nada siendo acero.
Si te debo la vida y me la guardo,
si tengo yo que arder, pero no ardo,
si en el alma mi fuego es solo llama;
¿cómo dirá mi imagen que te adora,
cómo dirá que en tu hermosura mora,
cómo dirá, de veras, que te ama?
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