Yak Mercado
Poeta recién llegado
Abrí mi armario largamente olvidado,
entre polvos encontré mis alas de ilusión,
forjadas de vieja cera y antañas plumas;
no creí alguna vez volver a usarlas.
No pedí blandirlas para nuevos propósitos,
me negué a surcar otra vez los grises cielos
en busca de otro sol de verdes céfiros.
Retuve lágrimas y aleje quejosos pensamientos,
hice fuerza para encontrar recompensa en nubes ajenas,
volví la espalda a un mal aprendido pasado,
cerré ideas de hastió y me lance ciegamente a volar.
Pocos meses duro la cera sustentando sueños,
por fin sentí el rose de una estrella,
fue con su luz que me aprecié completo, es a su
imagen que me concibo eterno,
es, a su sombra que me vuelvo solo intentos.
Ícaro se presenta nuevamente a mis puertas;
viejo amigo en desazones, gustoso comparto
mi vino y letras, añorante convido nombres
y fechas, nuevamente somos uno en dos.
entre polvos encontré mis alas de ilusión,
forjadas de vieja cera y antañas plumas;
no creí alguna vez volver a usarlas.
No pedí blandirlas para nuevos propósitos,
me negué a surcar otra vez los grises cielos
en busca de otro sol de verdes céfiros.
Retuve lágrimas y aleje quejosos pensamientos,
hice fuerza para encontrar recompensa en nubes ajenas,
volví la espalda a un mal aprendido pasado,
cerré ideas de hastió y me lance ciegamente a volar.
Pocos meses duro la cera sustentando sueños,
por fin sentí el rose de una estrella,
fue con su luz que me aprecié completo, es a su
imagen que me concibo eterno,
es, a su sombra que me vuelvo solo intentos.
Ícaro se presenta nuevamente a mis puertas;
viejo amigo en desazones, gustoso comparto
mi vino y letras, añorante convido nombres
y fechas, nuevamente somos uno en dos.