Molin
Poeta asiduo al portal
Pasa el tiempo insobornable
y en esta lucha sin fin
no pasa un segundo sin
que una batalla se entable.
En su tictac imparable
todo es constante vaivén,
mientras me late la sien,
por la muerte, hay mil heridas,
que derraman a escondidas
lágrimas que no se ven.
y en esta lucha sin fin
no pasa un segundo sin
que una batalla se entable.
En su tictac imparable
todo es constante vaivén,
mientras me late la sien,
por la muerte, hay mil heridas,
que derraman a escondidas
lágrimas que no se ven.
Mi alma que solo percibe
dolor y pena en la vida
tiene pasaje de ida
el de vuelta no recibe.
Con mi sangre un dedo escribe
una pregunta y es ¿quién
pudiera hacerle algún bien
a este corazón maltrecho
que oculto lleva en el pecho
lágrimas que no se ven?
dolor y pena en la vida
tiene pasaje de ida
el de vuelta no recibe.
Con mi sangre un dedo escribe
una pregunta y es ¿quién
pudiera hacerle algún bien
a este corazón maltrecho
que oculto lleva en el pecho
lágrimas que no se ven?
Llora corazón y grita
que en medio de tanta gente
tu llanto es grito silente
que en la soledad habita.
La felicidad proscrita
en el olvido también
agoniza en un andén,
ya sus fuerzas no resisten.
Cual golpe de río envisten
lágrimas que no se ven.
que en medio de tanta gente
tu llanto es grito silente
que en la soledad habita.
La felicidad proscrita
en el olvido también
agoniza en un andén,
ya sus fuerzas no resisten.
Cual golpe de río envisten
lágrimas que no se ven.
Quién sabe de mi dolor,
a quién hablar de mi pena,
al mundo la tengo ajena
tapada con una flor.
Y ésta con pseudo color
me la oculta parabién.
Y así lo llevo en el tren
de la vida, que es tan largo;
nadie sabe que yo cargo
lágrimas que no se ven
a quién hablar de mi pena,
al mundo la tengo ajena
tapada con una flor.
Y ésta con pseudo color
me la oculta parabién.
Y así lo llevo en el tren
de la vida, que es tan largo;
nadie sabe que yo cargo
lágrimas que no se ven
El odio, el desengaño
el rencor y la mentira
la calumnia con la ira
son lágrimas en mi paño.
Cuánto más me habrá hecho daño
quien me ofrece su desdén.
y aunque la espalda me den
no los odiaré jamás
pues con perdón seco las
lágrimas que no se ven.
Molín
el rencor y la mentira
la calumnia con la ira
son lágrimas en mi paño.
Cuánto más me habrá hecho daño
quien me ofrece su desdén.
y aunque la espalda me den
no los odiaré jamás
pues con perdón seco las
lágrimas que no se ven.
Molín
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