darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un viento eólico
perfora mis entrañas,
es un aire saturado
de pensamientos congelados.
Cuando me miras
mis sistemas se enajenan
de pulsaciones ateridas.
Cada palabra tuya es enternecedora
como la manito rosácea
de un felino infante
que aún no conoce el dolor
que causan sus garras.
Fría manito,
helados deditos...
y en el mar azulado recorre un iceberg
que se atasca en mi garganta.
Cuando tus ojos buscan los míos
un espasmo lame mis huesos,
mi torrente sanguíneo
transporta escarchas calcitrantes
a mis sentidos.
Cada palabra la analiza una idea refrigerada
que tema a caer en la vergüenza.
Se coagulan tus caricias
en la distancia de un sentir,
se vuelve lapislázuli mi rostro,
se petrifican mariposas en mi estómago.
Ahora tu belleza excéntrica
se magnifica en mis ideales.
Eres parte de mis sueños veraniegos,
de esas noches íntimas
y de conversaciones insustanciales;
abro mis pestañas
y entre mis sábanas yaces fría e imaginaria.
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