Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Con la soga alcuello.
(La llorona)
Un paso tras otro y va la horca,
mi amada espera sentada,
sentadita.
Mi llorona, mi lloroncita,
mi amor, mi alma en dicha.
(No ames, no sonrías,
la vida es vida, la muerte añora,
la muerte es mía, mi amor te toca)
Mi llorona, mi lloroncita,
mi lucero y joya de pedrería.
Un paso tras otro y va la horca,
un beso y un segundo,
valentía.
Sobre la tarde un nombre y una soga,
el frágil cuello y la condena elegida.
Mi llorona, mi lloroncita,
mi dulce amada, mi media vida.
En lo alto de la mañana
no llores, olvida.
Vive entonces, se mi dicha.
(No mires, no llores,
no ames. Camina.
Mi llorona, mi tierna niña)
Y cuando el ruido cese
no vuelvas, tu vete,
mi llorona, no me mereces.
Con la soga al cuello me largo,
inmóvil, indecente,
congelado,
sin poder volver a verte.
Mi llorona,
mi sueño en presente.
-La llorona-
(La llorona)
Un paso tras otro y va la horca,
mi amada espera sentada,
sentadita.
Mi llorona, mi lloroncita,
mi amor, mi alma en dicha.
(No ames, no sonrías,
la vida es vida, la muerte añora,
la muerte es mía, mi amor te toca)
Mi llorona, mi lloroncita,
mi lucero y joya de pedrería.
Un paso tras otro y va la horca,
un beso y un segundo,
valentía.
Sobre la tarde un nombre y una soga,
el frágil cuello y la condena elegida.
Mi llorona, mi lloroncita,
mi dulce amada, mi media vida.
En lo alto de la mañana
no llores, olvida.
Vive entonces, se mi dicha.
(No mires, no llores,
no ames. Camina.
Mi llorona, mi tierna niña)
Y cuando el ruido cese
no vuelvas, tu vete,
mi llorona, no me mereces.
Con la soga al cuello me largo,
inmóvil, indecente,
congelado,
sin poder volver a verte.
Mi llorona,
mi sueño en presente.
-La llorona-
::