Katia N. Barillas
Radio Cultural-Literario*Escritor*Poeta*Declamador
Llevo grabada en el alma trozos de mis memorias,
una pizca del amor que me diera su querer;
el viento fuerte sopla y azota el ventanal de mi casona,
y burbujas de miel revientan en el panal.
Los Serafines en coro están cantando allá en el cielo,
una oda primitiva al fehaciente señor sol;
mariposas blancas, codornices y canarios
son testigos mudos de lo cruel de una traición.
Y entre las nubes blancas
mi espíritu cautivo aun encadenado
a ese amor prohibido que sentí una vez por él,
me agitaba el corazón con tanto padecer,
haciendo que la sangre, circulante aun en mis venas,
se cubriese de gris por la hiel de ese querer.
Y los chotes reventaron empujándose entre sí
[con las flores del vergel;
los tulipanes morados van sonriendo a las rosas amarillas,
yo soy un gorrión traicionado recorriendo el mismo sendero,
confundido y cansado de volar sin rumbo fijo
sobre el verde intenso de los pajonales;
revoloteando mareado absorto del disgusto,
por el néctar que soltaron las penosas azucenas
espiando a escondidas cerca del romero,
al silencio de su ausencia,
al ánima que surcaba oculta por su cielo
el obscuro amanecer del día de su condena.