Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por ser mi vida un azar,
pues no nací por antojo
sino por el avatar
de haber tenido tal suerte
entre un sinnúmero igual,
nada ofende mi imperioso
placer de significar
más que el nunca haber nacido;
y eso es premio, bien o mal.
Por tanto: festejo vida,
festejo amor, soledad,
contento, melancolía,
la fortuna y la pobreza.
A la dicha y la desdicha,
las reclino junto a mí,
al sopapo hago caricia.
Y, como calma y borrasca,
festejo quietud y orgía
de algún cuerpo de mujer
(afán de la vida mía).
Sólo no festejaré
ver mi salud quebrantada
ni de ningún otro ser;
ni la inhumana herejía,
ni la indolencia del bien.
Mi muerte, también casual,
tampoco desairaré:
¡Ha!, porque de yo poder,
si no fuere muerte impuesta,
con buen gusto la honraré.
©Juan Oriental
pues no nací por antojo
sino por el avatar
de haber tenido tal suerte
entre un sinnúmero igual,
nada ofende mi imperioso
placer de significar
más que el nunca haber nacido;
y eso es premio, bien o mal.
Por tanto: festejo vida,
festejo amor, soledad,
contento, melancolía,
la fortuna y la pobreza.
A la dicha y la desdicha,
las reclino junto a mí,
al sopapo hago caricia.
Y, como calma y borrasca,
festejo quietud y orgía
de algún cuerpo de mujer
(afán de la vida mía).
Sólo no festejaré
ver mi salud quebrantada
ni de ningún otro ser;
ni la inhumana herejía,
ni la indolencia del bien.
Mi muerte, también casual,
tampoco desairaré:
¡Ha!, porque de yo poder,
si no fuere muerte impuesta,
con buen gusto la honraré.
©Juan Oriental
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