DarkWriter
Poeta recién llegado
-Todo empezó cuando tenía 14 años si mal no recuerdo, creo que fue gracias a una pesadilla algo incomoda que me di cuenta que algo en mi no estaba bien
pero ¿había sido en realidad una pesadilla?
-Estaba yo en un edificio que no había visto nunca, sé que era también en otro país ya que el acento no lo podía reconocer, recuerdo haber estado en un apartamento totalmente vacío y empecé a escuchar gritos y llantos desde las escaleras, eran dos jóvenes, Marie y Máximo
-Máximo por favor, detente, no hagas esa estupidez- le replicaba ella a él reiteradas veces.
-Marie ya nada tiene sentido, por favor, no me hagas esto mas difícil- contesto él con voz solloza.
-Salí de ahí e intervine en esa tonta y pequeña discusión. -¿Qué pasa? Pregunte algo confundida a lo que Marie respondió Máximo dice que quiere morir, que ya no merece la vida que tiene, que no puede con tanto por favor ayúdalo-
Me quedé pensativa por unos segundos, ella me miraba con esperanzas y él con desprecio luego de un rato respondí Lánzate Máximo- Marie empezó a llorar desesperadamente y volví a hablar.
-Estás junto a unas escaleras, quieres morir, lánzate, te aseguro que no te dolerá ya que apenas tendrás tiempo de pensar en lo que has hecho- recuerdo la tristeza de sus ojos, y la decepción de Marie al haber escuchado las blasfemias que salieron de manera espontanea de mi boca
-Máximo abrazó a Marie con todas sus fuerzas, se apartó y la miró por unos instantes saltó. En su corto viaje del aire al suelo solo pude escuchar a Máximo decirme Gracias unos instantes antes de llegar al suelo. Marie me miraba con decepción, por lo cual bajó a reclamarme la razón de haberle dicho que saltara a lo cual respondí con una cita que se me hacía bastante conocida pero no sabía de dónde Solo quien quiere vivir vive, quien no quiere vivir, no merece ni lástima Me alejé bajando los escalones sin quitarle la mirada a Máximo que estaba tendido en el piso de planta baja, bajé algo desconcertada por todo lo que había pasado, pero sin sentir dolor o alguna emoción ¿Estaba yo bien?. Arrastré el cuerpo el cual estaba relativamente intacto, tenía varios huesos rotos, nada especial, pero su corazón estaba despedazado, vuelto migajas Lo llevé lejos de la mirada de Marie y llamé a la policía y a una ambulancia. Todo se volvió negro en ese momento y desperté. ¿Había sido ese un sueño?
-A la mañana siguiente desperté por el ruido de las noticias en la radio, decían que un chico se había suicidado en Buenos Aires, Argentina, había sido identificado como Máximo Di Luccio, que la policía había recibido una llamada anónima de una chica la cual avisó del suicidio del joven, que habían interrogado a las personas del edificio y nadie sabía ni podían imaginar razones por las cuales se había suicidado el chico, nadie supo nada más nunca.
No lo había soñado
-Estaba yo en un edificio que no había visto nunca, sé que era también en otro país ya que el acento no lo podía reconocer, recuerdo haber estado en un apartamento totalmente vacío y empecé a escuchar gritos y llantos desde las escaleras, eran dos jóvenes, Marie y Máximo
-Máximo por favor, detente, no hagas esa estupidez- le replicaba ella a él reiteradas veces.
-Marie ya nada tiene sentido, por favor, no me hagas esto mas difícil- contesto él con voz solloza.
-Salí de ahí e intervine en esa tonta y pequeña discusión. -¿Qué pasa? Pregunte algo confundida a lo que Marie respondió Máximo dice que quiere morir, que ya no merece la vida que tiene, que no puede con tanto por favor ayúdalo-
Me quedé pensativa por unos segundos, ella me miraba con esperanzas y él con desprecio luego de un rato respondí Lánzate Máximo- Marie empezó a llorar desesperadamente y volví a hablar.
-Estás junto a unas escaleras, quieres morir, lánzate, te aseguro que no te dolerá ya que apenas tendrás tiempo de pensar en lo que has hecho- recuerdo la tristeza de sus ojos, y la decepción de Marie al haber escuchado las blasfemias que salieron de manera espontanea de mi boca
-Máximo abrazó a Marie con todas sus fuerzas, se apartó y la miró por unos instantes saltó. En su corto viaje del aire al suelo solo pude escuchar a Máximo decirme Gracias unos instantes antes de llegar al suelo. Marie me miraba con decepción, por lo cual bajó a reclamarme la razón de haberle dicho que saltara a lo cual respondí con una cita que se me hacía bastante conocida pero no sabía de dónde Solo quien quiere vivir vive, quien no quiere vivir, no merece ni lástima Me alejé bajando los escalones sin quitarle la mirada a Máximo que estaba tendido en el piso de planta baja, bajé algo desconcertada por todo lo que había pasado, pero sin sentir dolor o alguna emoción ¿Estaba yo bien?. Arrastré el cuerpo el cual estaba relativamente intacto, tenía varios huesos rotos, nada especial, pero su corazón estaba despedazado, vuelto migajas Lo llevé lejos de la mirada de Marie y llamé a la policía y a una ambulancia. Todo se volvió negro en ese momento y desperté. ¿Había sido ese un sueño?
-A la mañana siguiente desperté por el ruido de las noticias en la radio, decían que un chico se había suicidado en Buenos Aires, Argentina, había sido identificado como Máximo Di Luccio, que la policía había recibido una llamada anónima de una chica la cual avisó del suicidio del joven, que habían interrogado a las personas del edificio y nadie sabía ni podían imaginar razones por las cuales se había suicidado el chico, nadie supo nada más nunca.
No lo había soñado