Nay
Poeta fiel al portal
No sé como hablar de amor sin hablar del colmo.
No preciso hablar de alas, mariposas
halos dorados u ornamentos.
Estoy hablando de ti, de mí
y de nuestros cuerpos.
Aunque ahora que los mento me resultan absurdos,
insignifcantes, un pretexto.
Tú no te asemejas a un atardecer,
y no sé como encajar en una metáfora
el momento en que me metes un dedo por el culo...
No veo en tu hombro querubín alguno.
No puedo pretender que vivimos en el siglo dieciocho
cuando a ti y a mí nos queda atrás el veintiuno.
Pero no puedo dejar de escribir poemas,
de reflejar la realidad y la paranoia que nos mira.
Nunca se divide, nunca deja de ser la misma linea.
Mi sistema vascular vino a este mundo
conociendo su fecha de partida.
Me entra la risa.
Nazco cada cinco segundos,
distinta
distinto.
Me entra la risa.
Te quiero,
te quiero como quise la primera vez que entendí el concepto.
Y me muero de la risa.
No preciso hablar de alas, mariposas
halos dorados u ornamentos.
Estoy hablando de ti, de mí
y de nuestros cuerpos.
Aunque ahora que los mento me resultan absurdos,
insignifcantes, un pretexto.
Tú no te asemejas a un atardecer,
y no sé como encajar en una metáfora
el momento en que me metes un dedo por el culo...
No veo en tu hombro querubín alguno.
No puedo pretender que vivimos en el siglo dieciocho
cuando a ti y a mí nos queda atrás el veintiuno.
Pero no puedo dejar de escribir poemas,
de reflejar la realidad y la paranoia que nos mira.
Nunca se divide, nunca deja de ser la misma linea.
Mi sistema vascular vino a este mundo
conociendo su fecha de partida.
Me entra la risa.
Nazco cada cinco segundos,
distinta
distinto.
Me entra la risa.
Te quiero,
te quiero como quise la primera vez que entendí el concepto.
Y me muero de la risa.
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