David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Igual que Santa Teresa,
"vivo sin vivir en mí",
pues aunque yo quiero a ésa
y su vista me embelesa,
ésa no me quiere a mí.
Pues ocurrió este suceso
producto de tal pasión:
como por ella estoy preso
con un inocente beso
le obsequié mi corazón.
Y cuando me fue a tornar
dicho beso --puro y sano--
me extrañó, pues lo fue a dar
--que es cosa muy de extrañar--
con la palma de la mano.
Fue un gran beso, de sentir,
no con lengua, mas tan fiero
que yo dejé de insistir
y solo supe decir:
"que muero porque no muero".
"vivo sin vivir en mí",
pues aunque yo quiero a ésa
y su vista me embelesa,
ésa no me quiere a mí.
Pues ocurrió este suceso
producto de tal pasión:
como por ella estoy preso
con un inocente beso
le obsequié mi corazón.
Y cuando me fue a tornar
dicho beso --puro y sano--
me extrañó, pues lo fue a dar
--que es cosa muy de extrañar--
con la palma de la mano.
Fue un gran beso, de sentir,
no con lengua, mas tan fiero
que yo dejé de insistir
y solo supe decir:
"que muero porque no muero".