yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me culpes antes de irte
las sábanas son una maldición descomunal
cuando partes con tu adiós a sangre fría,
no me culpes;
afuera el día esta doliente y derrama lágrimas;
abjura nuevamente de la ropa,
y ven aquí,
deja que tu cuerpo sea mi territorio de conquista
una vez mas,
ponme en murmullos todos los libros del mundo
hasta los no escritos,
contágiame de esa fe que te acaricia
y haz nuestra la culpa
de volver a ser amantes ladrones de quimeras.
No es que no quiera
es que no se vuelve fácilmente a ser un niño
y a usar la libertad como un cometa,
muchas veces las caricias más profanas
son las que nos sirven de maleta
y viajamos con ellas a cuestas,
hoy quiero de equipaje tu osadía
para llegar hasta la otra semana
y que sea menos amarga la cicuta de la espera.
No me culpes...
no, antes de irte
piensa que si estamos amarrados de tus piernas
podremos conquistar la libertad
en lo estrecho de este cuarto que hoy nos cubre
de la lluvia
y nos moja con esta pasión desventurada,
que tiene por colchón
cuatro horas, cuatro veces en un mes,
cada semana.
Acercate con suavidad hasta mis ganas
y deshaz los besos ya empacados,
no me culpes
es un Dios mal escritor
que nos ha puesto protagonistas
de esta díscola comedia mal actuada,
y que llenas con mentiras y amigas inventadas.
No me culpes y ponme antes de irte
el calor de tus ojos en la almohada,
no quiero morir de inanición
por siete días,
deja presente la promesa de tu vuelta,
deja presentir el milagro de tu cuerpo al natural,
y cierra los ojos,
no quiero ver la piel de tu prisa mortificada.
las sábanas son una maldición descomunal
cuando partes con tu adiós a sangre fría,
no me culpes;
afuera el día esta doliente y derrama lágrimas;
abjura nuevamente de la ropa,
y ven aquí,
deja que tu cuerpo sea mi territorio de conquista
una vez mas,
ponme en murmullos todos los libros del mundo
hasta los no escritos,
contágiame de esa fe que te acaricia
y haz nuestra la culpa
de volver a ser amantes ladrones de quimeras.
No es que no quiera
es que no se vuelve fácilmente a ser un niño
y a usar la libertad como un cometa,
muchas veces las caricias más profanas
son las que nos sirven de maleta
y viajamos con ellas a cuestas,
hoy quiero de equipaje tu osadía
para llegar hasta la otra semana
y que sea menos amarga la cicuta de la espera.
No me culpes...
no, antes de irte
piensa que si estamos amarrados de tus piernas
podremos conquistar la libertad
en lo estrecho de este cuarto que hoy nos cubre
de la lluvia
y nos moja con esta pasión desventurada,
que tiene por colchón
cuatro horas, cuatro veces en un mes,
cada semana.
Acercate con suavidad hasta mis ganas
y deshaz los besos ya empacados,
no me culpes
es un Dios mal escritor
que nos ha puesto protagonistas
de esta díscola comedia mal actuada,
y que llenas con mentiras y amigas inventadas.
No me culpes y ponme antes de irte
el calor de tus ojos en la almohada,
no quiero morir de inanición
por siete días,
deja presente la promesa de tu vuelta,
deja presentir el milagro de tu cuerpo al natural,
y cierra los ojos,
no quiero ver la piel de tu prisa mortificada.
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