Coartada sin puntos ni comas

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal


qué en dónde estaba mi mirada aquella noche
en la que tu piel de noche tibia
se hacía cargo de la mía y
mis manos rudas con sus palmas despeinadas y
sus dedos húmedos de tus cavernas caían rendidos
a un costado de la cama dándose ante tu mirada presos
del vaivén
de las olas bravas agitadas por la tormenta de tu cuerpo


qué en dónde estaba el brillo de mis ojos
que buscabas de testigo
para que esa noche de tu piel de noche
se quedara como orden de amo a su sirviente
en tu mente para siempre y
no la encontraste ni
gritando ni
gimiendo ni
levando con tu lengua de acertijo
las membranas de mis ojos


estaba corazón de arena presente respondiendo
a tus caricias como ausente
quemándose como haz de azufre
cual pabilo
como mecha a un lado de las lindes de tu cuerpo
despojándole con el ruido del silencio a la razón de su conciencia y
contando y
recontando sobre un cielo blanco
las estrellas y
cometas y
silbidos y
los truenos de los fuegos de artificio



30.8.11 en una tarde en la que hasta el viento en la calle suena a su aliento, sabe a suspiro y con su ulular sólo me recuerda como esa noche se rindieron a sus pies cada una de las prendas.

Nota 1. Entre un amigo y aquel que se dice amigo, hay una vida de diferencia.


Nota 2. la chica boba del salón, buenísima por cierto, le dice al novio; amor, tengo un retraso. A lo que el novio sin prestarle mucha atención le responde -¿uno?, tienes varios, pero así me gustas.


Nota 3. No hay peor machismo que aquel que sin saber, o sin querer, o tal vez sin pretenderlo, inculcan las madres a sus vástagos.

Pd; Se lava y plancha ropa ajena, sólo fuera del país, precios competitivos, trabajos recomendados por la más vieja de mi casa, interesados (as) mandar boleto de avión y viáticos.

 
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Coartada sin puntos ni comas

qué en dónde estaba mi mirada aquella noche
en la que tu piel de noche tibia
se hacía cargo de la mía y
mis manos rudas con sus palmas despeinas y
sus dedos húmedos de tus cavernas caían rendidos
a un costado de la cama dándose ante tu mirada presos
del vaivén
de las olas bravas agitadas por la tormenta de tu cuerpo


qué en dónde estaba el brillo de mis ojos
que buscabas de testigo
para que esa noche de tu piel de noche
se quedara como orden de amo a su sirviente
en tu mente para siempre y
no la encontraste
ni gritando
ni gimiendo
ni levando
con tu lengua de acertijo las membranas de mis ojos


estaba corazón de arena presente respondiendo
a tus caricias como ausente
quemándose como haz de azufre
cual pabilo
como mecha a un lado de las lindes de tu cuerpo
despojándole con el ruido del silencio a la razón de su conciencia y
contando y
recontando sobre un cielo blanco
las estrellas y
cometas y
silbidos y los truenos de los fuegos de artificio



Gayo. 30.8.11 en una tarde en la que hasta el viento en la calle suena a su aliento, sabe a suspiro y con su ulular sólo me recuerda como esa noche se rindieron a sus pies cada una de las prendas.

Nota 1. Entre un amigo y aquel que se dice amigo, hay una vida de diferencia.


Nota 2. la chica boba del salón, buenísima por cierto, le dice al novio; amor, tengo un retraso. A lo que el novio sin prestarle mucha atención le responde -¿uno?, tienes varios, pero así me gustas.


Nota 3. No hay peor machismo que aquel que sin saber, o sin querer, o tal vez sin pretenderlo, inculcan las madres a sus vástagos.

Pd; Se lava y plancha ropa ajena, sólo fuera del país, precios competitivos, trabajos recomendados por la más vieja de mi casa, interesados (as) mandar boleto de avión y viáticos.



SR, GAYO, USTED NUNCA TIENE CUARTADA, NI PUNTOS NI COMAS, SIEMPRE SUS VERSOS ESTAN EN SUSPENSO!!!....!!!??? Pero es un placer leerlo!!!! salu2 y mis carinos por siempre jamas
 
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qué en dónde estaba mi mirada aquella noche
en la que tu piel de noche tibia
se hacía cargo de la mía y
mis manos rudas con sus palmas despeinas y
sus dedos húmedos de tus cavernas caían rendidos
a un costado de la cama dándose ante tu mirada presos
del vaivén
de las olas bravas agitadas por la tormenta de tu cuerpo


qué en dónde estaba el brillo de mis ojos
que buscabas de testigo
para que esa noche de tu piel de noche
se quedara como orden de amo a su sirviente
en tu mente para siempre y
no la encontraste
ni gritando
ni gimiendo
ni levando
con tu lengua de acertijo las membranas de mis ojos


estaba corazón de arena presente respondiendo
a tus caricias como ausente
quemándose como haz de azufre
cual pabilo
como mecha a un lado de las lindes de tu cuerpo
despojándole con el ruido del silencio a la razón de su conciencia y
contando y
recontando sobre un cielo blanco
las estrellas y
cometas y
silbidos y los truenos de los fuegos de artificio



Gayo. 30.8.11 en una tarde en la que hasta el viento en la calle suena a su aliento, sabe a suspiro y con su ulular sólo me recuerda como esa noche se rindieron a sus pies cada una de las prendas.

Nota 1. Entre un amigo y aquel que se dice amigo, hay una vida de diferencia.


Nota 2. la chica boba del salón, buenísima por cierto, le dice al novio; amor, tengo un retraso. A lo que el novio sin prestarle mucha atención le responde -¿uno?, tienes varios, pero así me gustas.


Nota 3. No hay peor machismo que aquel que sin saber, o sin querer, o tal vez sin pretenderlo, inculcan las madres a sus vástagos.

Pd; Se lava y plancha ropa ajena, sólo fuera del país, precios competitivos, trabajos recomendados por la más vieja de mi casa, interesados (as) mandar boleto de avión y viáticos.



Hola, qué bueno y rápido eres para responder,
aquí estoy leyendo dos poemas fenomenales!!!!!!
el que dejas como muestra y el que sueltas
en las notas.
Un gusto enorme leerte
Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
Saludos Gayo.

Que buen poema Gayo, de ese amor que sabe a ternura y lujuria. Un eterno suspiro. Bello poema Gayo. Saludos.
 
Coartada sin puntos ni comas

qué en dónde estaba mi mirada aquella noche
en la que tu piel de noche tibia
se hacía cargo de la mía y
mis manos rudas con sus palmas despeinas y
sus dedos húmedos de tus cavernas caían rendidos
a un costado de la cama dándose ante tu mirada presos
del vaivén
de las olas bravas agitadas por la tormenta de tu cuerpo


qué en dónde estaba el brillo de mis ojos
que buscabas de testigo
para que esa noche de tu piel de noche
se quedara como orden de amo a su sirviente
en tu mente para siempre y
no la encontraste ni
gritando ni
gimiendo ni
levando con tu lengua de acertijo
las membranas de mis ojos


estaba corazón de arena presente respondiendo
a tus caricias como ausente
quemándose como haz de azufre
cual pabilo
como mecha a un lado de las lindes de tu cuerpo
despojándole con el ruido del silencio a la razón de su conciencia y
contando y
recontando sobre un cielo blanco
las estrellas y
cometas y
silbidos y
los truenos de los fuegos de artificio



Gayo. 30.8.11 en una tarde en la que hasta el viento en la calle suena a su aliento, sabe a suspiro y con su ulular sólo me recuerda como esa noche se rindieron a sus pies cada una de las prendas.

Nota 1. Entre un amigo y aquel que se dice amigo, hay una vida de diferencia.


Nota 2. la chica boba del salón, buenísima por cierto, le dice al novio; amor, tengo un retraso. A lo que el novio sin prestarle mucha atención le responde -¿uno?, tienes varios, pero así me gustas.


Nota 3. No hay peor machismo que aquel que sin saber, o sin querer, o tal vez sin pretenderlo, inculcan las madres a sus vástagos.

Pd; Se lava y plancha ropa ajena, sólo fuera del país, precios competitivos, trabajos recomendados por la más vieja de mi casa, interesados (as) mandar boleto de avión y viáticos.





Sr. Gayo
Bellisimas sus letras como siempre
la nota 2 me hizo cuajar de la risa
Estrellas y un abrazo
Ana
 
La suma del amor y el sexo es siempre de origen y naturaleza poética. Y no es casualidad que me guste tu poesía. Se hace placentero agazaparse en alguno de sus rincones, para espiar (como todo voyeur que se precie) a sus personajes mientras se dibujan y cobran vida en el éxtasis de la rima y la fragmentación del diálogo.
 
Genial!
Delicia de poema.
Saludos.

Joel

Coartada sin puntos ni comas

qué en dónde estaba mi mirada aquella noche
en la que tu piel de noche tibia
se hacía cargo de la mía y
mis manos rudas con sus palmas despeinas y
sus dedos húmedos de tus cavernas caían rendidos
a un costado de la cama dándose ante tu mirada presos
del vaivén
de las olas bravas agitadas por la tormenta de tu cuerpo


qué en dónde estaba el brillo de mis ojos
que buscabas de testigo
para que esa noche de tu piel de noche
se quedara como orden de amo a su sirviente
en tu mente para siempre y
no la encontraste ni
gritando ni
gimiendo ni
levando con tu lengua de acertijo
las membranas de mis ojos


estaba corazón de arena presente respondiendo
a tus caricias como ausente
quemándose como haz de azufre
cual pabilo
como mecha a un lado de las lindes de tu cuerpo
despojándole con el ruido del silencio a la razón de su conciencia y
contando y
recontando sobre un cielo blanco
las estrellas y
cometas y
silbidos y
los truenos de los fuegos de artificio



Gayo. 30.8.11 en una tarde en la que hasta el viento en la calle suena a su aliento, sabe a suspiro y con su ulular sólo me recuerda como esa noche se rindieron a sus pies cada una de las prendas.

Nota 1. Entre un amigo y aquel que se dice amigo, hay una vida de diferencia.


Nota 2. la chica boba del salón, buenísima por cierto, le dice al novio; amor, tengo un retraso. A lo que el novio sin prestarle mucha atención le responde -¿uno?, tienes varios, pero así me gustas.


Nota 3. No hay peor machismo que aquel que sin saber, o sin querer, o tal vez sin pretenderlo, inculcan las madres a sus vástagos.

Pd; Se lava y plancha ropa ajena, sólo fuera del país, precios competitivos, trabajos recomendados por la más vieja de mi casa, interesados (as) mandar boleto de avión y viáticos.


 

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