Andysdarling
Poeta asiduo al portal
Hubo una vez un jardinero que vió en tierra baldía una flor mustia y ajada que morir parecía. La cogió con sus manos con toda delicadeza y amor y a su jardín la trasplantó, donde el sol su luz le diera, y con esmero y paciencia cada día la regaba y le hablaba con cariño. Y la flor revivió y mostró al mundo sus más bellos colores y le regaló al viento su aroma. Y el jardinero al mirarla sonreía. . . ¡Qué hermosa te hizo Dios!, repetía para sí el humilde jardinero.