Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Siento que la tinta de mi pluma
son alas que no dejan de volar,
quimeras de una tarde recostada,
gotas de una nostálgica soledad.
Olor a tierra mojada y de paseo,
a un café con leche en un lugar
donde se azucaran las sombras
sentado en la terraza de algún mar.
Las olas del recuerdo me transportan,
con brisas que parecen huracanes,
a recoger en versos las cenizas
de las caricias de todas las pasiones.
Ya estoy acostumbrado a la escritura
en renglones con ritmo de canción,
musicalidad y belleza en las palabras
a golpes de naufragio y desazón.
Siento que la tinta de mi pluma
es la sangre que hierve por mis venas,
aposento de añoranzas caducadas,
el código de barra de mis penas.
son alas que no dejan de volar,
quimeras de una tarde recostada,
gotas de una nostálgica soledad.
Olor a tierra mojada y de paseo,
a un café con leche en un lugar
donde se azucaran las sombras
sentado en la terraza de algún mar.
Las olas del recuerdo me transportan,
con brisas que parecen huracanes,
a recoger en versos las cenizas
de las caricias de todas las pasiones.
Ya estoy acostumbrado a la escritura
en renglones con ritmo de canción,
musicalidad y belleza en las palabras
a golpes de naufragio y desazón.
Siento que la tinta de mi pluma
es la sangre que hierve por mis venas,
aposento de añoranzas caducadas,
el código de barra de mis penas.
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