Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hago nudo de versos a su calidez humana
la luna se columbia entre estrellas furtivas
que bajan al candil de sus ojos.
Lleva en su ser un adagio que arrulla
el canto de la alondra deja magia en sus oídos
y se llevan la mirada de sus vuelos serenos.
Siento como alumbra el cielo
cuando fija su mirada al viento,
yo sé de su alma blanca de ternura,
hasta el sol se sonroja cuando baña sus pupilas.
Elevo el vuelo, alto y lejos
(soy alondra al caer la tarde)
y en susurros de serenata
estoy besando sus labios carnosos
acurrucada en su nido
al calor de su regazo.
Rosa Reeder
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