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Poeta que no puede vivir sin el portal
¿Qué hago, mi amiga del alma?
Apareció una estela del lucero que faltaba.
Con aroma a pino y a cedro
Y con un toque de picardía en su aljaba
¿Es posible de nuevo enamorarse?
Recurro a tus dotes de enamoradiza.
Ya que mi corazón no deja de acelerarse
y preciso tu arte de blanca profetisa.
Juré jamás enamorarme y ¡su nombre tartamudeo!
Parezco un primerizo soñador y puberto:
me sudan las manos al ver de su cabello el contoneo.
Siento que me brinca el corazón desde mi pecho abierto.
¿Qué hago, mi amiga de mil versos?
Mi libertad ahora lleva un estigma y precio:
Por besar su faz y labios tersos
me comporto como un verdadero necio.
Pido tu ayuda sin burla ni demora.
Sé que desternillándote has de doblarte
Pero se me quema el alma y la hora,
de una manera que no se explicarte.
Nada esta escrito... aún.
Apareció una estela del lucero que faltaba.
Con aroma a pino y a cedro
Y con un toque de picardía en su aljaba
¿Es posible de nuevo enamorarse?
Recurro a tus dotes de enamoradiza.
Ya que mi corazón no deja de acelerarse
y preciso tu arte de blanca profetisa.
Juré jamás enamorarme y ¡su nombre tartamudeo!
Parezco un primerizo soñador y puberto:
me sudan las manos al ver de su cabello el contoneo.
Siento que me brinca el corazón desde mi pecho abierto.
¿Qué hago, mi amiga de mil versos?
Mi libertad ahora lleva un estigma y precio:
Por besar su faz y labios tersos
me comporto como un verdadero necio.
Pido tu ayuda sin burla ni demora.
Sé que desternillándote has de doblarte
Pero se me quema el alma y la hora,
de una manera que no se explicarte.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
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Proverbios 27:11
Se sabio hijo mío y regocija mi corazón
para que pueda responder
al que me está desafiando con escarnio.