chc
Christian
Es necesario verla a Inés
cuando realiza esos milagros.
Cuando, por ejemplo,
se pone perfume detrás de su oreja
con la punta del dedo,
o cuando
se coloca la hebilla en la boca
para arreglarse el cabello.
Usted podrá decir
que un milagro es otra cosa.
Quizá sea cierto también,
pero es que usted,
gracias a Dios,
no la ve a Inés
cuando con total desparpajo
se pinta los labios,
a veces de rosa niña
a veces de rojo puta.
No la ve cuando,
ebria como la marea,
trata de quitarse apurada
sus zapatos de taco,
y se ríe
y me mira
y se pone seria
como una noche,
se torna tonta como un berrinche,
y me mira
y me lanza un:
papafrita ¿de qué te reís?
Es necesario verla a Inés
agitada como una avenida,
despeinada como un sauce,
alegre como una maraca.
Usted podrá decir
que necesario es otra cosa.
Quizá sea cierto también,
pero es que usted,
gracias a Dios,
no cree en sus milagros.
cuando realiza esos milagros.
Cuando, por ejemplo,
se pone perfume detrás de su oreja
con la punta del dedo,
o cuando
se coloca la hebilla en la boca
para arreglarse el cabello.
Usted podrá decir
que un milagro es otra cosa.
Quizá sea cierto también,
pero es que usted,
gracias a Dios,
no la ve a Inés
cuando con total desparpajo
se pinta los labios,
a veces de rosa niña
a veces de rojo puta.
No la ve cuando,
ebria como la marea,
trata de quitarse apurada
sus zapatos de taco,
y se ríe
y me mira
y se pone seria
como una noche,
se torna tonta como un berrinche,
y me mira
y me lanza un:
papafrita ¿de qué te reís?
Es necesario verla a Inés
agitada como una avenida,
despeinada como un sauce,
alegre como una maraca.
Usted podrá decir
que necesario es otra cosa.
Quizá sea cierto también,
pero es que usted,
gracias a Dios,
no cree en sus milagros.