EL FUEGO DE LA HOGUERA (parte II)
Telma no logró atrapar la piedrita que sobre el Fuego le regresó aquel extraño, esta cayó en medio de sus senos, y corrió hasta su vientre por dentro de su vestido blanco . El sonreía divertidamente y ella moría de vergüenza, ¿cómo haría ahora para sacar la piedrita?. Trató de disimular , de ignorar el momento, pero él la estuvo observando toda la noche. Telma se concentró tanto en los bailes indígenas que cuando llegó el momento de retirarse ya había olvidado el destino de la piedrita. Cuando se incorporó para partir, la piedrita siguió su camino hasta caer en el la tierra. En ese momento oyó una voz masculina que decía - ¿Me permites? es mía-. Cuando él se levantó con la piedrita en la mano, Telma le dijo , -démela- -de ninguna manera – contestó él- , - es mía, tú me la lanzaste, ahora acepta las consecuencias-, ella se ruborizó. Haberle lanzado la piedrita era una invitación a adentrarse en los caminos de la sensualidad.
Telma no logró atrapar la piedrita que sobre el Fuego le regresó aquel extraño, esta cayó en medio de sus senos, y corrió hasta su vientre por dentro de su vestido blanco . El sonreía divertidamente y ella moría de vergüenza, ¿cómo haría ahora para sacar la piedrita?. Trató de disimular , de ignorar el momento, pero él la estuvo observando toda la noche. Telma se concentró tanto en los bailes indígenas que cuando llegó el momento de retirarse ya había olvidado el destino de la piedrita. Cuando se incorporó para partir, la piedrita siguió su camino hasta caer en el la tierra. En ese momento oyó una voz masculina que decía - ¿Me permites? es mía-. Cuando él se levantó con la piedrita en la mano, Telma le dijo , -démela- -de ninguna manera – contestó él- , - es mía, tú me la lanzaste, ahora acepta las consecuencias-, ella se ruborizó. Haberle lanzado la piedrita era una invitación a adentrarse en los caminos de la sensualidad.
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