DEJAVU
Poeta adicto al portal
A ese, mi compañero, pongale dos cubos y una medida
Para que llore por mi, maestro de lagrimar en vidrio
Que viaje a su norte en frío, y a mi espera ardido
Su paciencia fiel, descolorido, en minutos
Perdiendo a su dueño, sin dejarle huellas, por su llanto*
Sin opinión, sin nada, materia de movimiento ambiguo
Espera, sin tiempo, ajustar el mío*
A ese, el solitario acompañante y frío, nunca humilde
Nunca engalanado, lacónico y nunca vacío*
Restando realidad con duda, para regresar
Y en su vanidad perdida, siempre queda atrás
Atrás para recordar, para medir y censurar pasados
Explorar...el yo de la sociedad
El malestar, el adiós de mi oscura y remota...
Es hora de sonar el vidrio, callar.
Para que llore por mi, maestro de lagrimar en vidrio
Que viaje a su norte en frío, y a mi espera ardido
Su paciencia fiel, descolorido, en minutos
Perdiendo a su dueño, sin dejarle huellas, por su llanto*
Sin opinión, sin nada, materia de movimiento ambiguo
Espera, sin tiempo, ajustar el mío*
A ese, el solitario acompañante y frío, nunca humilde
Nunca engalanado, lacónico y nunca vacío*
Restando realidad con duda, para regresar
Y en su vanidad perdida, siempre queda atrás
Atrás para recordar, para medir y censurar pasados
Explorar...el yo de la sociedad
El malestar, el adiós de mi oscura y remota...
Es hora de sonar el vidrio, callar.