Alejandro Figueroa
Poeta recién llegado
Lo delata esa mirada de metal,
Sus ojos son invierno eterno
Su corazón es hielo evaporando
Sus ideas en humedad que
Oxida mentes de alambre.
A cada paso impone su verdad lamparista
Con su pelo racional envuelto en gomina
Las grietas en su rostro de piedra
Y su aliento a barro estancado.
Lo delata su palabra de goma
Rebotando contra lo estúpido,
Con cabeza de paja y lengua de fuego
Solo es ceniza lo que bota su boca.
Con su brazo de hierro en alto
Rebota el grito de niebla sandio
En miradas profundas que son posos
Que lo abrazan de miedo
Que lo vuelven temblor al hablar.
Sus ojos son invierno eterno
Su corazón es hielo evaporando
Sus ideas en humedad que
Oxida mentes de alambre.
A cada paso impone su verdad lamparista
Con su pelo racional envuelto en gomina
Las grietas en su rostro de piedra
Y su aliento a barro estancado.
Lo delata su palabra de goma
Rebotando contra lo estúpido,
Con cabeza de paja y lengua de fuego
Solo es ceniza lo que bota su boca.
Con su brazo de hierro en alto
Rebota el grito de niebla sandio
En miradas profundas que son posos
Que lo abrazan de miedo
Que lo vuelven temblor al hablar.
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