susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedo creer siquiera en la penumbra
que acompaña mis ideas lacerantes,
llagas marcadas por el decrépito devenir
del ruido de aquella voz silenciando la mía
a golpes de gritos, órdenes, amenazas y mentiras.
Obedecer no puedo, soy un problema,
la astilla en el ojo del vigilante, río desbordado
en época de sequía, serenata prendida en el
limo iluminado por una luna sombría.
Inesperada y vana la pregunta que se adueña
de las cúpulas del pensamiento cuando
recreo el pincel inmarcesible de la gloria
en el cénit ascendente de la feroz agonía.
que acompaña mis ideas lacerantes,
llagas marcadas por el decrépito devenir
del ruido de aquella voz silenciando la mía
a golpes de gritos, órdenes, amenazas y mentiras.
Obedecer no puedo, soy un problema,
la astilla en el ojo del vigilante, río desbordado
en época de sequía, serenata prendida en el
limo iluminado por una luna sombría.
Inesperada y vana la pregunta que se adueña
de las cúpulas del pensamiento cuando
recreo el pincel inmarcesible de la gloria
en el cénit ascendente de la feroz agonía.