Es asombroso numerar las veces que he servido dos copas de vino,
y con la sonrisa del que no teme la pena venidera,
me he sentado a charlar con tu ausencia.
Mientras vacío mi copa
lleno la mesa de ilusiones y futuros,
empujo miedos y abrazo miradas.
Tú mantienes tu cuerpo y copa intactos,
con sabor y pecado que no quieres desbocar.
Yo te explico cómo borro horas de mis días para alcanzar antes la noche,
tú me pintas la realidad con mudos gritos de infortunios.
Otra cita que se acaba en un abrir y cerrar de alma,
de la que desapareces con mi lágrima como río en un mar.
Recojo mi copa vacía de vino y energías
y dejo la tuya inmóvil, ventana abierta de nuestro encuentro.
Y tropezando con la luna cansada y el tartamudeo en el corazón,
pienso, entonces, en el vino de la próxima cita.
y con la sonrisa del que no teme la pena venidera,
me he sentado a charlar con tu ausencia.
Mientras vacío mi copa
lleno la mesa de ilusiones y futuros,
empujo miedos y abrazo miradas.
Tú mantienes tu cuerpo y copa intactos,
con sabor y pecado que no quieres desbocar.
Yo te explico cómo borro horas de mis días para alcanzar antes la noche,
tú me pintas la realidad con mudos gritos de infortunios.
Otra cita que se acaba en un abrir y cerrar de alma,
de la que desapareces con mi lágrima como río en un mar.
Recojo mi copa vacía de vino y energías
y dejo la tuya inmóvil, ventana abierta de nuestro encuentro.
Y tropezando con la luna cansada y el tartamudeo en el corazón,
pienso, entonces, en el vino de la próxima cita.