Ola...
No hay un solo momento
que no piense en ti,
me tienes atrapada
entre tus garras marinas,
atada al árbol eterno de tus
palabras, no dejes de
cuidarme y de envolverme
con tus olas primorosas...
Eres tú mi aliciente, y
es mi amor tan inmenso
como la profundidad
el mar cuando se encela...
De tu boca salen los peces
que me alimentan y
mantienen viva.
Estoy hecha de tus cristales
salinos, mis ojos son de arena,
sólo escucho las voces
encrespadas de tu pecho...
Y cuando la fuerza de la
navegación se agita,
llevo la rústica canoa hasta tus
lares para soltar ahí
mi oleaje femenino
de viento y sal en agonía...
No hay un solo momento
que no piense en ti,
me tienes atrapada
entre tus garras marinas,
atada al árbol eterno de tus
palabras, no dejes de
cuidarme y de envolverme
con tus olas primorosas...
Eres tú mi aliciente, y
es mi amor tan inmenso
como la profundidad
el mar cuando se encela...
De tu boca salen los peces
que me alimentan y
mantienen viva.
Estoy hecha de tus cristales
salinos, mis ojos son de arena,
sólo escucho las voces
encrespadas de tu pecho...
Y cuando la fuerza de la
navegación se agita,
llevo la rústica canoa hasta tus
lares para soltar ahí
mi oleaje femenino
de viento y sal en agonía...