yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo estaba cansado de abstinencia,
ella de tardes soporíferas
y adrenalina envasada,
yo tupía a palos las ausencias,
ella aburrida de tareas
y cosas necias,
ademas dieciocho años menor
y legalmente encamable.
Yo carecía de pretextos para su cintura,
ella abortaba las clases de economía,
sabíamos ambos que el amor
no estaba de acuerdo
de nuestros juegos lujuriosos,
pero a veces intervenía juguetón
en algunos besos.
Yo claudicaba la vergüenza,
ella desechaba sus pudores
y aprovechábamos las tardes de noviembre
para poner su falda al lado de sus libros,
lejos, muy lejos de nosotros;
ella incendio mi apartamento
yo fui su secreto a media tarde
y cuando reprobó su asignatura
ya había aprobado
en ardores.
Después el tiempo viperino
la llevo muy lejos de mis manos
a otra ciudad, otros maestros,
otras asignaturas y otros planes.
Un e-mail con retraso
me dice que me amaba,
yo prefiero recordarla tal cual era,
sencilla, ardiente, simple
con el calor que en tardes de enero me otorgaba;
ella no habrá de insistir
ya no es el tiempo,
la he reprobado por no asistir
a mi apartamento cada tarde.
ella de tardes soporíferas
y adrenalina envasada,
yo tupía a palos las ausencias,
ella aburrida de tareas
y cosas necias,
ademas dieciocho años menor
y legalmente encamable.
Yo carecía de pretextos para su cintura,
ella abortaba las clases de economía,
sabíamos ambos que el amor
no estaba de acuerdo
de nuestros juegos lujuriosos,
pero a veces intervenía juguetón
en algunos besos.
Yo claudicaba la vergüenza,
ella desechaba sus pudores
y aprovechábamos las tardes de noviembre
para poner su falda al lado de sus libros,
lejos, muy lejos de nosotros;
ella incendio mi apartamento
yo fui su secreto a media tarde
y cuando reprobó su asignatura
ya había aprobado
en ardores.
Después el tiempo viperino
la llevo muy lejos de mis manos
a otra ciudad, otros maestros,
otras asignaturas y otros planes.
Un e-mail con retraso
me dice que me amaba,
yo prefiero recordarla tal cual era,
sencilla, ardiente, simple
con el calor que en tardes de enero me otorgaba;
ella no habrá de insistir
ya no es el tiempo,
la he reprobado por no asistir
a mi apartamento cada tarde.
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