nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
El ultimo beso apagó mi boca,
convirtiendo en paramos desolados
los verdes valles de mi existencia,
tus manos escarcharon mi piel de almendra
manos de piedra, verdugos fríos
apagando el aire de mi sustento.
La noche arañó mi alma
haciendola deudora del viento,
muerte ausente en la que ando flotando,
doloroso cisne naufragando
sobre tus viejas aguas de vinagre.
Beso marchito como el lírio cortado
tiritando hasta morir de frío,
azufre de color siniestro
desembocando la voz de mi lamento,
besos escondidos tras los espejos
donde vagamente me desnudo.
El ultimo beso...
fué estaca impecable desangrando sueños,
aquellos sueños que bajo las rocas
dormirán como espectros,
esclavos de su propia tumba...
NUNA.
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