ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Los dioses no usan confort, usan papel de periódico,
sus baños tienen bidet, cortinas plásticas,
siempre un mojón rezagado flotando en el agua,
cepillos gastados;
rostros de celebridades con caca en el basurero.
Estos dioses,
le rezan a otros dioses y diosas,
se arrodillan al borde de los rieles
del paso de un tren capitalino,
configuraban el Mudra adecuado
cualquiera si el tren viene cerca
para despabilar e invocar
con estractos de noticias policiales
a esos dioses y diosas
habitantes de dimensiones apolíticas
guetos empresariales
y uno que otro pueblo turístico.
Si andan intoxicados de internet,
un poco miopes
o un poco religiosos,
se hincan en animitas
de traficantes connotados
a pedirle el favor,
el milagro,
o el revólver y sus respectivas balas.
Dioses del suburbio,
dulces pastillas
desampárennos
en la muerte y no en el día.
Diosas tíñanse el pelo rubio,
dejen un escote prominente,
muevan el culito,
hagan ojitos coquetos.
Así son estos dioses,
en esto piensan,
desconfían de la razón
mas nunca de la viveza,
sus calles salmos,
sus ojos de gárgolas,
sus manos de pinza
sus frases codificadas.
Rezan a otros dioses y diosas,
cada noche después de releer a Nietzsche
se preparan un Té verde
mientras escuchan a Baudelaire en audilibro-mp3.
En su cabecera nunca falta un ejemplar
de poesías españolas del siglo dorado
y una antología de chistes picaros,
todo lo ven y ollen
bajo la influencia de la psilocibina
para reírse con más ganas
de todas esas estupideces letradas,
que se venden mucho
y sirven para citar en twitter.
He de confesarme aquí:
"yo soy un dios
y no ocupo confort"
pero aun no confió
en esos otros dioses y diosas
que piden mucho hoy
y piden más mañana.
sus baños tienen bidet, cortinas plásticas,
siempre un mojón rezagado flotando en el agua,
cepillos gastados;
rostros de celebridades con caca en el basurero.
Estos dioses,
le rezan a otros dioses y diosas,
se arrodillan al borde de los rieles
del paso de un tren capitalino,
configuraban el Mudra adecuado
cualquiera si el tren viene cerca
para despabilar e invocar
con estractos de noticias policiales
a esos dioses y diosas
habitantes de dimensiones apolíticas
guetos empresariales
y uno que otro pueblo turístico.
Si andan intoxicados de internet,
un poco miopes
o un poco religiosos,
se hincan en animitas
de traficantes connotados
a pedirle el favor,
el milagro,
o el revólver y sus respectivas balas.
Dioses del suburbio,
dulces pastillas
desampárennos
en la muerte y no en el día.
Diosas tíñanse el pelo rubio,
dejen un escote prominente,
muevan el culito,
hagan ojitos coquetos.
Así son estos dioses,
en esto piensan,
desconfían de la razón
mas nunca de la viveza,
sus calles salmos,
sus ojos de gárgolas,
sus manos de pinza
sus frases codificadas.
Rezan a otros dioses y diosas,
cada noche después de releer a Nietzsche
se preparan un Té verde
mientras escuchan a Baudelaire en audilibro-mp3.
En su cabecera nunca falta un ejemplar
de poesías españolas del siglo dorado
y una antología de chistes picaros,
todo lo ven y ollen
bajo la influencia de la psilocibina
para reírse con más ganas
de todas esas estupideces letradas,
que se venden mucho
y sirven para citar en twitter.
He de confesarme aquí:
"yo soy un dios
y no ocupo confort"
pero aun no confió
en esos otros dioses y diosas
que piden mucho hoy
y piden más mañana.