Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Tus moradas
De tus ojos, canto azul,
se desprende en tu mirada,
ese mar de beatitud
que me empuja hacia la amada.
Y esos soles, en ningunas
puras noches, de mí estaban,
dibujando la armadura
que las ansias me robaban.
Qué desnuda te veías
entre verdes aromadas;
que fui junco, tú morías,
por no darme esas moradas.
Conseguí por fin tenerte
bajo el símbolo bendito;
tú dijiste ¡Jesucristo!,
te abandono por la muerte.
El pecado fue quererte,
y a la virgen quité el virgo;
sin tener miedo a saberte
saboreas sin remilgo,
lo que dioses me impedían,
que celosos no querían
que me amaras sacra mente.
De tus ojos, canto azul,
se desprende en tu mirada,
ese mar de beatitud
que me empuja hacia la amada.
Y esos soles, en ningunas
puras noches, de mí estaban,
dibujando la armadura
que las ansias me robaban.
Qué desnuda te veías
entre verdes aromadas;
que fui junco, tú morías,
por no darme esas moradas.
Conseguí por fin tenerte
bajo el símbolo bendito;
tú dijiste ¡Jesucristo!,
te abandono por la muerte.
El pecado fue quererte,
y a la virgen quité el virgo;
sin tener miedo a saberte
saboreas sin remilgo,
lo que dioses me impedían,
que celosos no querían
que me amaras sacra mente.