cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Que será de tu risa cuando todo acabe?
¿En donde estará la dicha de un nuevo amanecer?
de aquellos días que nunca se olvidan
y de las lagrimas que salían al llover.
De los mil recuerdos que guardamos
y de las caricias que no cesaban de nacer;
de aquellos pleitos sin sentido
y de los celos que te hacían enloquecer.
¿Que fue de aquellas charlas incansables
en que mirando a la luna la veíamos desvanecer?
De aquellas palabras bellas, de las sucias también.
¿Que fue de todo aquello?
¿En donde quedo el recuerdo al primer beso?
¿Y la rosa primera que te hiciera estremecer?
de la mirada conspiradora y atrevida,
de los labios que seductoramente me dijeran
tantas cosas sublimes, tantas , ¿y para que?
Que fue de los días sin hablarnos
perdida de tiempo sin amarnos,
miradas que no se olvidan
y reproches que solo eran, inmadurez.
¿Por qué tantos pleitos sin sentido?
al punto de ya no quererme ver,
de lo soez de tus palabras,
cuando antes de tu boca brotaba miel.
¿Por qué olvidamos hablar seguido?
cada cual en su camino, el silencio y la monotonía
junto a la falta de interés.
Mira tenia mucho sin decirte !que bonita te ves!,
creo seguir amando a la mujer de antaño,
la que deje de mirar desde hace años,
a la que un día le dije por siempre te amare.
¿Cuando sentimos que el amor se escondía?
ocultando aquel sentimiento que nos unía
y un día sin saber, simplemente se fue.
¿En donde estará la dicha de un nuevo amanecer?
de aquellos días que nunca se olvidan
y de las lagrimas que salían al llover.
De los mil recuerdos que guardamos
y de las caricias que no cesaban de nacer;
de aquellos pleitos sin sentido
y de los celos que te hacían enloquecer.
¿Que fue de aquellas charlas incansables
en que mirando a la luna la veíamos desvanecer?
De aquellas palabras bellas, de las sucias también.
¿Que fue de todo aquello?
¿En donde quedo el recuerdo al primer beso?
¿Y la rosa primera que te hiciera estremecer?
de la mirada conspiradora y atrevida,
de los labios que seductoramente me dijeran
tantas cosas sublimes, tantas , ¿y para que?
Que fue de los días sin hablarnos
perdida de tiempo sin amarnos,
miradas que no se olvidan
y reproches que solo eran, inmadurez.
¿Por qué tantos pleitos sin sentido?
al punto de ya no quererme ver,
de lo soez de tus palabras,
cuando antes de tu boca brotaba miel.
¿Por qué olvidamos hablar seguido?
cada cual en su camino, el silencio y la monotonía
junto a la falta de interés.
Mira tenia mucho sin decirte !que bonita te ves!,
creo seguir amando a la mujer de antaño,
la que deje de mirar desde hace años,
a la que un día le dije por siempre te amare.
¿Cuando sentimos que el amor se escondía?
ocultando aquel sentimiento que nos unía
y un día sin saber, simplemente se fue.