cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
[video=youtube;7h4X7SFehHw]http://www.youtube.com/watch?v=7h4X7SFehHw&feature=related[/video]
Se escucha el peregrinar de los suspiros... los mismos penares que se arrastran desde los suelos áridos del abatimiento.
Se alcanza a oír el murmullo de los cocuyos que en su tristeza ya cantan por las hojas y se ausencia, se fueron las lastimeras, con la sequía y las ramas del árbol convertido en leña.
Ya las estrellas no nos alcanzan ni para empezarlas a mirar, mucho menos a contar, puesto que la luz de la ciudad las opaca de a mucho cada atardecer.... dejándonos con luz pero a oscuras.
En las cascadas de los limoneros todo se canta por las ausencias de los tiempos, por el silencio de los amantes que ya no se sustraen de las miradas y caminan, solos, permanentemente en silencio, sin nada que decir, sin nada que mirar... solo con la carne por mercar en un intercambio de cumplidos, un baile y un ligero contonear.
Se escucha lo que no se debiera escuchar y se mira hacia ningún lugar.
Todo pareciera un elixir de cicuta que ya no puede envenenar.
Andurriales de los pasados, de los nuevos y de los futuros descontentos... todo está donde debiera estar.
Se escucha el peregrinar de los suspiros... los mismos penares que se arrastran desde los suelos áridos del abatimiento.
Se alcanza a oír el murmullo de los cocuyos que en su tristeza ya cantan por las hojas y se ausencia, se fueron las lastimeras, con la sequía y las ramas del árbol convertido en leña.
Ya las estrellas no nos alcanzan ni para empezarlas a mirar, mucho menos a contar, puesto que la luz de la ciudad las opaca de a mucho cada atardecer.... dejándonos con luz pero a oscuras.
En las cascadas de los limoneros todo se canta por las ausencias de los tiempos, por el silencio de los amantes que ya no se sustraen de las miradas y caminan, solos, permanentemente en silencio, sin nada que decir, sin nada que mirar... solo con la carne por mercar en un intercambio de cumplidos, un baile y un ligero contonear.
Se escucha lo que no se debiera escuchar y se mira hacia ningún lugar.
Todo pareciera un elixir de cicuta que ya no puede envenenar.
Andurriales de los pasados, de los nuevos y de los futuros descontentos... todo está donde debiera estar.