yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes que pretendas irte
¿por que no convocamos las orgías de silfides
y neptupnos y bebemos el vino destilado
en tu epidermis de manzana?.
Antes que se agoten las pavesas de este amor en franca huida
aun podemos festejar el día
y hacer bailar los duendes infames del deseo;
si quieres apresta lo vital de tu equipaje
al lado de la puerta,
no he de sabotear tus maletas con ruegos y rencores
ni pondré mis soledades
como lastre en tu tobillo,
es solo que este baile de futuros muertos
es tan deprimente
que bien podrías encender la luz con tu sonrisa
y poner alguna nota de color
con tu cuerpo desnudo bailando como solías
cuando el vestido azul nos estorbaba.
Es duro vestir de indiferencia este adiós de calendario,
comprado con hastió y tiempos escurridos,
nunca es fácil el trazo final
en estas acuarelas corrosivas,
cuando el sol se apaga y se encienden los rencores
y los anhelos caducados,
sobre este reloj derretido de manecillas olvidadas.
Nunca es fácil colgar en ataúdes las sombras de camas compartidas
y los eructos maliciosos acaban por desolar las madrugadas;
así que ahora, de frente a frente
solo resta disimular con un beso
el delirio y la derrota
y recoger esta cosecha de manzanas del deseo podridas,
para destilar vinos de olvido.
¿por que no convocamos las orgías de silfides
y neptupnos y bebemos el vino destilado
en tu epidermis de manzana?.
Antes que se agoten las pavesas de este amor en franca huida
aun podemos festejar el día
y hacer bailar los duendes infames del deseo;
si quieres apresta lo vital de tu equipaje
al lado de la puerta,
no he de sabotear tus maletas con ruegos y rencores
ni pondré mis soledades
como lastre en tu tobillo,
es solo que este baile de futuros muertos
es tan deprimente
que bien podrías encender la luz con tu sonrisa
y poner alguna nota de color
con tu cuerpo desnudo bailando como solías
cuando el vestido azul nos estorbaba.
Es duro vestir de indiferencia este adiós de calendario,
comprado con hastió y tiempos escurridos,
nunca es fácil el trazo final
en estas acuarelas corrosivas,
cuando el sol se apaga y se encienden los rencores
y los anhelos caducados,
sobre este reloj derretido de manecillas olvidadas.
Nunca es fácil colgar en ataúdes las sombras de camas compartidas
y los eructos maliciosos acaban por desolar las madrugadas;
así que ahora, de frente a frente
solo resta disimular con un beso
el delirio y la derrota
y recoger esta cosecha de manzanas del deseo podridas,
para destilar vinos de olvido.
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