susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquél fue un entierro desacostumbrado.
El sol, completamente encendido,
repartía sus rayos hasta por debajo
de las piedras, un gato buscaba alguna
novia para madre de sus hijos y los niños
hacían volar sus bicicletas.
El muerto no estaba muerto.
Ni siquiera estaba, que el féretro
contenía mil mantecadas de Astorga
y algunos sobaos pasiegos.
Al llegar a la Plaza Mayor,
destripó la caja la comitiva
y volaron dulces de mano en mano
para celebrar
que la muerte sólo llega cuando hay vida.
El sol, completamente encendido,
repartía sus rayos hasta por debajo
de las piedras, un gato buscaba alguna
novia para madre de sus hijos y los niños
hacían volar sus bicicletas.
El muerto no estaba muerto.
Ni siquiera estaba, que el féretro
contenía mil mantecadas de Astorga
y algunos sobaos pasiegos.
Al llegar a la Plaza Mayor,
destripó la caja la comitiva
y volaron dulces de mano en mano
para celebrar
que la muerte sólo llega cuando hay vida.