Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
El aire tranquilo
que proviene de tu aliento,
esa brisa tímida,
tenue,
suave,
caricia del viento.
Y tus labios cándidos,
calurosos,
recorren el sendero
que nace en mi boca
para descender
prófugos,
nerviosos
por mi cuello.
Y yacer en tu mirada,
mi locura,
tu cordura,
las estrellas elevadas:
místicas,
frías,
seguras;
en tus ojos claros
se dibuja el plenilunio
donde muero enamorado.
que proviene de tu aliento,
esa brisa tímida,
tenue,
suave,
caricia del viento.
Y tus labios cándidos,
calurosos,
recorren el sendero
que nace en mi boca
para descender
prófugos,
nerviosos
por mi cuello.
Y yacer en tu mirada,
mi locura,
tu cordura,
las estrellas elevadas:
místicas,
frías,
seguras;
en tus ojos claros
se dibuja el plenilunio
donde muero enamorado.